Niza, una de las ciudades más pobladas de Francia. Limita al Oeste con el valle del Var y se encuentra cercana a Cannes.
Taberna Niza, uno de los garitos más interesantes de mi barrio, en plena zona de bares de toda la vida y siempre también con canes en sus cercanías, dada la proximidad del parque Delicias.
Ante el esfuerzo que supondría andar 50 metros y realizar una fotografía de su fachada, nos contentaremos con abrir el post con nuestras poses de ayer y la instantánea de una terraza nizarda (para flipar el gentilicio...). En Internet no he hallado ninguna y los carteles del menú, en honor a la verdad, no difieren mucho de los que ponen al lado de mi casa, aunque por fortuna no están en gabacho.
Taberna Niza, en la calle Mompeón Motos, número 24.Situado en una plaza concurrida. Bajo la sombra de frondosos pinos alberga una terraza acogedora, poco expuesta al polen y demás amenazas florales tan características en esta época del año, percepción personal que debieran tomar como desacuerdo a lo expresado ayer los camaradas de la tribu buitaka, alérgicos quizá solamente al bienestar primaveral, ya que rechazaron estar en un ambiente tan privilegiado.
Y Jinete se quedó sin cenar en la terraza, como habría deseado. Claro, que es por poner un pero, que si no, quedaría muy pastelona la crónica, ya que sólo encuentro buenas palabras a la hora de hablar del garito.
Ejercí de Maestro de Ceremonias. Habré estado allí unas diez veces máximo. Todo un mérito si consideramos que llevo un año en mi vivienda actual y lo poco que me apetece, en ocasiones, ponerme a cocinar. Pero ya se sabe, llega un momento en la vida de toda persona en el que, el horno deja de servir únicamente como almacén para trapos y en el que eres consciente de que, además de platos y sartenes, puedes dar uso a otros recipientes y que a partir de entonces ya no los usarás como macetas. ¿Que utilidad puede tener una maceta que tienes que depositar dentro de otra, porque si no se escapa el agua a borbotones? Acéptalo, es un escurridor.Y que existen mejores armas para matar moscas que alguna que se les asemeje en el interior de un cajón de cocina...
Con Jinete como solitaria noción opositora, tuvimos que cenar dentro, mientras asistíamos a la goleada de Champions del Real Madrid. Ayer fue una noche algo forofa, hablamos de fútbol y todo. Alguien sacó un tema caliente; Mario Conde va a comprar el Real Zaragoza....qué miedo. No nos engañemos; suena tan poco esperanzador como si Bin Laden fuera a hacerse el máximo accionista de la British Arways.
Pero dejémonos de comidillas mundanas y vayamos con la cena.
Una ensalada de vieiras al romescu. Las olivas con hueso como dato discrepante, porque aquello no sabía nada mal :
Patatas asadas a las cuatro salsas. Una delicia. Para mí, las mejores de Zaragoza :
Tortilla de bacalao, pimientos y gambas. Tan estupenda como fugaz su paso en la mesa. Nos la cepillamos en un abrir y cerrar de ojos :
Madejas con foie. Bien de foie. Tiernas y cojonudas :2 platos de tiras de buey con patatas y pimientos. Bastante hecha como apuntó alguno, pero poco se puede objetar; la calidad de la carne se hace evidente al primer mordisco .
El dueño, un tipo afable bigotudo con aspecto de tirolés -siempre que lo veo, miro sus manos como si esperara que llevase una jarra de cerveza de litro o un sombrero con pluma para celebrar la Oktoberfest-, nos sorprendió con un Rioja reserva del 2.005 llamado Muriel que nos aconsejó probar, ya que tenía el mismo precio (9 €uros) que el Viñas del Vero que en un principio íbamos a pedir. Rico, rico. Dos botellas.Los postres fueron también pares; helados de capuchino y de leche merengada.
La ronda de carajillos final (eso si, en terraza) y la consabida ronda de licores por parte de la casa, servidos casi llenos hasta los bordes en un tubo con hielo...
Factura final : 96,40 €uros.
Sencillamente genial. Y tan cerca de casa, ¡¡¡oiga !!!

















