
De nuevo una mala pasada con mi reportaje fotográfico; las fotos del evento de la última cena Buitaka han resultado ser un jodido fiasco. Desenfoques, falta de nitidez... Joder, si parece el resumen de aquella noche! Pero no, lo que si es a todas luces, es un problema a la hora de plasmar aquí las instantáneas con los platos que pudimos disfrutar. Asi que haremos un llamamiento para que se manifieste convenientemente la imaginación en las descripciones que trataremos de dar en las siguientes líneas.
Usted se preguntará ¿Quién coño es el de la foto que abre el post? Apenas unos segundos antes, era también incógnita mía, pero es de los primeros resultados que arroja Google cuando en su buscador de imágenes le indicas "Casa Antón".
Cita de Wikipedia :
Anton Gustafsson (24 de febrero de 1980 – 1 de noviembre de 2003), más conocido por su nombre artístico Anton Maiden fue un cantante sueco amateur divulgado por Internet. Usando su computador y un micrófono para PC cantaba sobre MIDIs canciones de Iron Maiden. Se hizo famoso en comunidades Geek y DIY.
Empezó publicando canciones de la índole mencionada en Internet a un grupo pequeño de amigos. Luego de ser apoyado para que los hiciera públicos, compuso su propio álbum homónimo.
Anton Maiden falleció en noviembre de 2003, aparentemente la causa de muerte fue suicidio.
Después del "aparentemente" no se como no dan pie en el artículo a terminar con puntos suspensivos. Pero dejaremos el misterio ahí, con las posibles causas de su muerte. Quizá el poder escuchar algo de su carrera profesional en el futuro, bien nos pudiera aportar claridez sobre el asunto. Sea porque transformara los temas de Maiden en baladas tristes, y que ya anunciara así un declive personal que terminaría en suicidio. Sea por su manera personal de interpretar a la banda británica, y algún acérrimo fan decidiese terminar con su afrenta, que descanse en paz.
Pero ese no era nuestro Antón. Ni tampoco el "pirulero". De ser así, ¿No habría fallecido de sobredosis?
El nuestro fue donde cenamos el martes pasado y cuyo papel de Maestro de Ceremonias y de anfitrión en lo excesos, recayó en la figura de Brazos en Alto.
Casa Antón, en Avenida Almozara 39.

Interiores del garito. Foto tomada de su página web, por supuesto.
Enfrente existe un bar donde estuvimos esperando tres cuartos de hora largos al organizador del evento. A Brazos en Alto le salió algo cara la ronda de Franciscaners que tomamos durante su demora. Unos pasan penalidades y otros aplican penalizaciones, ese es el sentir Buitako en la tardanza...
El restaurante tiene una entrada bien coqueta, aunque estando en la zona donde está, tampoco pega demasiado con su entorno.
Llamésmole acogedor, como viene siendo habitual. O con el ambiente desolado propio de una tasca en martes noche. La cocina, para nosotros. Allí sólo había una mesa más ocupada, por un trío de féminas que presumíamos que eran rusas. El "niet" oído en una conversación ilumina incluso al menos osado...
Casa Antón tiene un comedor de gran capacidad, y yo no tanta para recordar al dedillo todo lo que pedimos. Pero me arriesgaré.
Algo de culpa también tendrán los artistas que pagan cenas y que luego guardan el ticket detallado para justificar alguna turbia factura de gastos...
Así que me seguiré arriesgando :
Caracoles a la brasa. Ricos ellos, pero sin saber a ciencia cierta cuanto cobraban por la ración, se me antojaron algo escasos.
De centros también degustamos un jamón finamente cortado y un bacalao gratinado.
La particularidad en esta jornada fue que prescindimos del chuletón. El resto se decantó por el solomillo y yo ejercí de "rarito" al pedir costillas.
Otro hecho insólito fue que mis acompañantes pidiesen también otro plato de costillas a modo de centro.
Todo correcto. Incluído el camarero que nos sirvió, un tipo atento y servicial.
De lo más destacable fue el bacalao mencionado.
La carne no hizo que me transportara a parajes y pensamientos desconocidos, pero estaba buena, que ya es importante.
Nos bebímos casi sin pestañear 4 o 5 botellas de vino (creo). Coto de Hayas y la marca rara que tanto le gusta a Brazos en Alto y del que espero deje por aquí su impronta para recordarme su nombre.
Y justo antes del momento de catarsis colectiva en el que nos vimos envueltos, impulsada por el desenfreno de carajillos y de copas, sin ningún tipo de pudor por nuestra parte, gozamos con lo que yo considero se lleva la palma en este restaurante; sus majestades los postres. Me pedí un simplón flan casero con nata, bien rico, pero hay que joderse con el invento del helado de melocotón con vino: Una pasada. Digamos que compartímos uno de aquellos como postre de centro y la cosa entusiasmó a toda la manada.
La confusión de chupitos y copas y la fractura final, que fueron 243 €uracos. Porque no se ya si llamarlas facturas en estos tiempos que corren. De habernos ajustado a lo considerado como cena convencional sin dichos excesos, habría sido de 200 € pelados, según nuestros cálculos en el momento.
Aún tuvimos tiempo de acudir a un pub cercano, el Twenty, a echar las últimas copichuelas de camino a casa...
Gracias Brazos en Alto por dejarme caminar aquella fría noche con aquél pesado que te encontraste y conocías. Por tu despedida hacia otra dirección y mi tormento de regreso a casa. Dios, vaya personaje en cuestión. Aquella jornada y al parecer, no sólo los caracoles se servían a la brasa, que también las conversaciones. Un tipo más pesado que peculiar, y ya es decir. Que casualmente le venía de paso acompañarme andando todo el trayecto. Un minuto más y creo que lo hubiese estrangulado, de no haber muerto yo ya de agotamiento.
Adjunto una foto con las rusas y al terminar de cenar, que esta sale bien porque no está hecha con mi jodido móvil.
Aprovecho la excusa de las imágenes defectuosas para realizar unos pequeños "desmontajes" míos, por aquello de ahondar en la chapuza.

El veredicto final.
8 de Topo Indeciso y Caballo Loco.
8,5 de Brazos en Alto.
7 de Llama Eterna.
7 míos.
Ni que decir que "el nuevo" como se refiere Juako para hablar de Sergio, decididamente se ha acoplado al grupo con el ímpetu de un buen guerrero; no hay noche que no cuestione los votos. Particularmente, me encanta. Es como parodiar la escena de "El Gran Lebowski" en la bolera, cuando Jeff Bridges saca la pistola y al que anota las puntuaciones le indica con revólver en mano eso de "Te he dicho que pongas un puto 5"...
Y es que cada día es un mundo. Hay muchos factores que deciden un resultado, tu estado anímico del momento, el hambre... y nosotros somos muy poco profesionales
, la verdad.
Aún ni hemos dado el premio del año anterior de nuestros "Refugios Gastronómicos"...
Creo que distamos muy mucho de aquellos del "Cuarteto dinámico" que conociéramos en el Pantxika Orio.
Pero seguiremos buscando la excusa perfecta para reunirnos cada mes. Buitakos, profesionales en juergas.