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domingo, 19 de agosto de 2012

Bandalucía: Cuatro en el Sur. Acto III.

Vacaciones en el bar -Tercera parte de la trilogía "Cuatro en el Sur visitando tres lugares y perdiendo el norte por segundos".

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¿Pero tú tienes algún problema con el agua? Me preguntó Llama Eterna la última vez que pisamos la arena. Fueron cortas las estancias en la Playa de La Malagueta, pero en las tres ocasiones que se dieron, preferí esperarles a él y a Pájaro Guía al frescor del chiringuito. Creo que ya había cubierto mi cupo playero anual la semana de vacaciones que estuve en Almería, hará cosa de un par de meses.
Me agobia el mar, el pasar más de media hora tendido en la arena como cefalópodo arrastrado por la marea me aturde, me deja K.O. para el resto del día.
Habrá quien pensará, no exento de motivo: "pero las tapas y las cervecitas no te cansarán, no. Cabrón". ¿Qué culpa tengo yo de que Mañitú en la creación de sus senderos de destino me eligiera para ser una criatura de barra? -Imaginen esa frase en una reunión de alcohólicos anónimos, debe causar la misma sensación entre los allí presentes que la que a mí me genera cuando alguien me dice que coja la toalla y que vayamos a echar un bañito. La playa para mí es como una comisaría en una gran ciudad; que prefiero estar siempre en sus alrededores. Aunque aquí la comparación sea demasiado radical entre escoger pasar el rato al sol o a la sombra.
Ahora que lo pienso, Brazos en Alto aún la visitó menos que yo... ¿Qué culpa tendrá de que Mañitu en la creación de sus senderos de destino le eligiese para ser una criatura de museos? Porque la última oportunidad playera que tuvo él se fue a visitar el Museo Picasso.
No le podemos negar encanto a esos parajes, aunque una imagen tan idílica sólo puede lograrse bien situado desde un chiringuito, por supuesto:

Y es que el segundo día en Málaga amaneció así, inocentemente, con una horita escasa de playa (o alrededores, en su defecto), como tratando de despistar a la providencia de lo accidentada que llegaría a ser esa jornada.
Mediodía, puesta en marcha de Bandalucía junto al Perfecto Anfitrión. Breve recorrido por lugares de interés turístico de la ciudad; frente al teatro romano hasta nos detuvimos 5 minutos y sacamos alguna foto. Preparación verbenera y puesta a punto en el que debe ser el sitio más glamuroso de Málaga, El Pimpi. Un garito de paso obligado para famosos, donde han estampado sus dedicatorias a lo largo y ancho de él, sea en foto o en toneles de vino. Pese a que nos hubiese gustado, ningún camarero se nos acercó con rotulador en mano dispuesto a que por allí dejásemos la impronta buitaka.
Un hervidero de turistas impetuosos y camareros con bandejas volantes:
Perfecto Anfitrión nos llevó después a otro antro donde degustamos un exquisito vino blanco acompañado de lo que se considera un refinado y selecto plato: las ortiguillas. A excepción de Brazos en Alto, no tuvo buena aceptación para el resto de los bandaluces. Aquellas anémonas marinas de delicada textura y sabor delicioso, para otros eran unas jodidas algas que sabían a agua de mar rebozada y que al tacto parecían esponjas desgastadas. Y no precisamente marinas. Sobre gustos hay demasiadas cosas escritas, diremos para seguir llevando la contra.
Y por miedo a no perder el ritmo, seguimos de tapeo. Un tal Mariano. Cocina malagueña tuvo la culpa:

La segunda imagen considero que es la más acertada para hacerse a la idea del carácter y personalidad de Perfecto Anfitrión: Éste vino es la hostia...Teneís que probar cierto pescaíto que... Un tió majo, majo, para tenerlo cerca en sitios donde hay gran oferta gastronómica y una buena fiesta.
Creo que fueron un par de horas allí. Serían las 3 de la tarde y el ambiente en la calle era cojonudo. Música sonando en todas las esquinas y un bullicio permanente.
Siguiente atentado contra la resistencia etílica de un ser humano, la fiesta que tenía lugar en un instituto. Perfecto Anfitrión quedó allí con más amistades suyas y todo fueron rebujitos y cervezas, pero como si no fuera a existir un mañana:

En el discurrir de aquella fiesta, Jinete ya estaba de lo más achispado -Hablo en tercera persona porque me costaría bastante, aún a día de hoy, entender que tenía pleno dominio sobre mi propio cuerpo o sobre lo que estaba pasando. De hecho, recuerdo el pensamiento al salir de allí; "Un poco mayor esta gente para hacer una fiesta de fin de curso, ¿no?. Ah, joder, que será alguna otra historia. Pero mola..."
No tengo noción del aspecto de las calles en ese momento, pero debieron ser algo así en tierras de mujeres bonitas y de jolgorio por todas partes:
Mi siguiente recuerdo, después de sorprenderme a mi mismo por esa habilidad nueva adquirida al teletransportarme, fue un garito de pachanga infestado de seres que saltaban a ritmo de canciones ya olvidadas de los 80. Creo que permanecí allí el mismo tiempo que el que disfruté mirando el teatro romano. Quizás menos.
Salí a echar un cigarro y ya no entré.
Había una terraza estupenda en una plaza con vistas a la Catedral donde Jinete estaría las siguientes casi 2 horas. Tuve contacto telefónico en todo momento con Bandalucía y después pasaron a recogerme.
Sobre las 19.00 nos reunimos todos para ir a un hotel. Hoy sé que la intención era ir a ver un grupo de flamenco que, con algo de suerte, todavía estaría actuando allí. En el momento, Jinete sólo pudo pensar; ¿A qué hostias un hotel ahora? ¿A buscar a alguien? ¿Será un after hours para institutos?
Nos metímos en un ascensor y accedimos a una sala totalmente vacía para bajar de nuevo, esa vez por las escaleras. Yo lo encontré hasta divertido.
Volvímos donde estaba todo el meollo de garitos y seguímos haciendo tiempo -y deshaciendo voluntades- para la hora de la cena.
Aunque el servicio meteorológico me lo niegue, Málaga estaba muy nublada, pero de la hostia. Con algún intervalo de nitídez que tendió a disminuir según pasaban las horas...
Estuve a punto de quedarme en la hospitalaria noche malagueña y no ir a la cena, pero traicioné a mis principios; si piensas entre una opción y otra, quédate con la primera que creas más acertada. El segundo plan siempre saldrá mal porque lo compararás con la que era tu primera opción. Eso lo digo ahora, claro, porque en esencia Jinete pensó entonces; ¿seguimos juerga o cena formal?
Y Bandalucía se fue al completo a cenar, a lomos de medicamentos veterinarios (útiles de trabajo de Perfecto Anfitrión) que atestaban los asientos de un viejo jeep. Quizá si me hubiese pinchado por accidente con alguna jeringa de vacuna para caballos, a esas alturas me habría espabilado un poco, pienso ahora. Porque la cosa fue a peor. La teoría de Jinete sobre las 2 opciones adquiriría sentido.
La cena puede tener muchas versiones. Una es como creí vivirla yo; otra es cómo te la cuenten; la importante supongo que sería cómo realmente fue o qué hostias pensarían los demás -esos grandes desconocidos con los que has de compartir cena una noche cuando tú no estás pasando por grandes momentos de lucidez-. 12 Invitados a la mesa, entre ellos una juez y dos policías nacionales. Hoy sólo puedo asegurar que no hice nada ilegal en aquella velada, ya que el jeep nos llevó de regreso cuando finalizó y en ningún momento tuve la sensación de llevar esposas.
Una casa de lujo a las afueras, enorme. A mí creo que aún se me hacía más grande:
En mi costumbre de comparar escenas de la vida cotidiana con películas, allí yo era el Peter Sellers de "El guateque", el tipo al que invitaban por error a una cena y que adquiría cierto protagonismo. Es una suerte que no tuviera ganas de acudir al baño en toda la cena, porque puedo imaginarme situaciones como las que le sucedían a aquel actor tras embozar el water y pelearse con el papel higiénico. Tampoco termino nuestro largometraje con hippies entrando a la casa con un elefante a colores, pero no hubiera desentonado mucho la cosa...
Brazos en Alto hizo el arroz (ayer me dijo que también había pollo) con mimo. Mientras, Llama Eterna se negaba a que yo ayudase con el mobiliario necesario para cenar en el jardín. Cuando se daba la vuelta cogía alguna mesa o silla para sentirme útil, y que yo sepa no tropecé. Aunque seguro que las convertía en mecedoras durante su traslado.
A Brazos le pusieron una guitarra y ofreció un show del que no recuerdo su contenido. Supongo que le aplaudirían también...
Pájaro Guía y Jinete tuvieron durante el postre una extraña discusión sobre los carolingios, las hazañas de Roldán y los métodos de repoblación cristiana durante la Reconquista. Algo así como; Que nooo. Que en muchos lugares ¿Qué identidad ni que hostias? Cuando conquistaban una ciudad traían gentes del Norte para que no se rebelaran. Cojooones...
Sea por el escaso interés entre los presentes sobre temas históricos, sea por el estado latente de embriaguez de los que discutían, la cena en aquel punto tuvo unos inquietantes silencios. Seguramente era incluso complicado que alguien pudiera cambiar de conversación, si no lo hacía gritando...
En la foto aparece Brazos en Alto con más claridad de la que tenía Jinete:
Regreso en jeep (tampoco se escuchaban sonidos de sirenas de fondo) y a dormirla...
¡Al día siguiente nos llevaba Perfecto Anfitrión en barco!
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Breve visita a la playa-chiringuito para asimilar la mañana y de nuevo en ruta, con el mismo medio de locomoción, pero ahora más holgado; ya no podría pincharme con una jeringa de esas, pero ahora tenía yo una resaca de caballo.
Parada técnica en supermercado para aprovisionarnos a conciencia y Bandalucía que se embarcaba, en un día de mar revuelto donde nadie más que Perfecto Anfitrión se atrevió a desafiar las aguas. Entre los atunes debió de ser lo más comentado:


Unas pocas sacudidas de agua sirvieron para despejarnos al mojarnos por completo, perder una boya del barco (a día de hoy aún es un misterio) y que Brazos en Alto se cargara el asiento que ocupaba ante el ímpetú del mar. En la foto parece asesorar a Perfecto Anfitrión sobre la conveniencia de las arandelas de 8 para arreglar ese desaguisado:
A la hora de comer nuestro guía nos llevó a un chiringuito que conocía bien para deleitarnos con sardinas, jureles, calabacín rebozado... Tinto de verano y sangría.
Por la tarde, menos el visitante de museos, Bandalucía volvió a El Pimpi por ver si todo seguía en el mismo sitio:
Vuelta a Zaragoza al día siguiente con buenas sensaciones (salvo el momento "cena", por supuesto).
Dejando atrás una gran tierra y que siempre es una suerte visitar.
Hasta pronto, Andalucía. A tus ganas de fiesta, tu colorido y el encanto de tus gentes.

jueves, 16 de agosto de 2012

Bandalucía: Cuatro en el Sur. Acto II.

El hambre en la Alhambra -Primera parte de la segunda parte de la trilogía "Cuatro en el Sur visitando tres lugares y perdiendo el norte por segundos".

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Todavía hay algo peor que llegar a las 9 de la mañana a un hotel y tener que abandonarlo antes de las 11: despertarte tras dormir esas 2 horas sintiendo los pulmones congelados y tu estómago como si tratara de digerir una buena ración de chinchetas. Termostatos de aire acondicionado que se ocultan en las habitaciones y desayunar ensaladilla rusa en cantidades industriales son una muy mala combinación. Lo primero habría tenido una solución sencilla; llamar a recepción y pedirles que lo apagaran, porque no había Dios que encontrara el dichoso mando. Aunque una opción válida era abrir la ventana y echarse a dormir sin perder más tiempo, pero esos putos aires hacían demasiado bien su trabajo... A las 11 de la mañana parece ser que alguien colocó los termostatos junto al interruptor de la mesilla, y entonces ya fueron completamente visibles. El problema ensaladilla lo subsanamos con una dosis de Almax, ese medicamento con nombre de jefe galo que tan buenos resultados da siempre.

La resaca y el sueño eran las dos nuevas contrariedades. 

Como zombies recorriendo una avenida llena de restaurantes vegetarianos, Bandalucía al completo a por el coche de alquiler que teníamos reservado. Próximo destino Granada. Por carreteras que resultaron ser auténticas lenguas de fuego:

La entrada a Granada no sé si estaba en obras o la habían atacado con morteros; todo eran zanjas y agujeros. Pájaro Guía indicaba con el GPS del móvil y Llama Eterna al volante se desquiciaba por momentos: Habla más alto...Instrucciones concisas, tío, que no me entero...¿queeé?
Perspectiva de vallas y vallas, vayas donde vayas. Tras pasar tres o cuatro veces por todas las calles que no se encontraban cerradas, al fin dimos con el objetivo y pudímos dar con la pensión.
Una pensión curiosa, cuando menos. Imaginen a cuatro buitakos con pocas horas de sueño, cuyo único interés es que les proporcionen las llaves de las habitaciones, dejar sus trastos y quizás, salir a tapear algo. Y lo que tienes es a una señorita que va muy justita con el ordenador, haciendo preguntas constantemente a sus compañeros para poder formalizar la reserva, y a otro guiri (allí todos lo eran) que, viendo que la gestión va a tardar más de lo comúnmente aceptado, se decide a enseñarte sobre un plano "cosas que ver en Granada", para finalizar con una fantástica erudición sobre la historia de tan enorme legado:
-Al-Ándalus, chicos...¿Sabeís? Tuvo mucho poder. Estuvo en casi toda España...Bueno, ¿vosotros eraís "zaragoneses" verdad? No, hasta allí ya no subió, pero mucho, mucho... Lo cierto es que no conozco mucho de Zaragoza; alguien me dijo que era la capital rapera... Había allí un castillo muy chulo, creo recordar...
Me dicen a mí que imparta una conferencia sobre "nuevos avances en la neurocirugía" y no sé si sale algo más disparatado.
Unos cuarenta minutos después, la señorita encontró la tecla y por fín dejamos nuestros equipajes a buen recaudo.
Brazos en Alto quería montar en taxi y olvidarse de pasear por tan bellas calles. Faltó poco. El tiempo que le dió al taxista de divisar a lo lejos a Azucena, que resultó ser la chica que le había llamado unos minutos antes. Situación surrealista la de bajarnos los cuatro del vehículo mientras el taxista se disculpaba. Yo dije que me lo iba a poner como estado de Facebook y todo: Azucena nos ha chuleado el taxi.
Mejor. Ahora ya no servían excusas para recorrer aquellas calles entre tapeo y tapeo.
Nos atrevímos a subir la Cuesta de Gomérez, que es una calle que particularmente me quedé con ganas de recorrer la vez anterior que estuve en esas tierras y que va directa a la Alhambra. Ahí quemamos bastante la resaca.
Instantánea de parte de Bandalucía posando para la Metal Hammer:
Instantánea del miembro faltante en la anterior y otros dos buscando algo en el suelo:
Alhambra, que bonita eres:


Me encanta la foto última: cuando el atardecer casi se bate en chaflán con la Alhambra...
Tapeo y más tapeo. El mejor plan si no cuentas con entrada para verla al completo.
Hay pocas ciudades que transmitan tanto embrujo en sus calles; lo que se debe estar perdiendo Azucena, que diría aquel...
Una característica importante de la ciudad es el espíritu afable de sus habitantes; recuerdo nada más llegar contar a mis camaradas buitakos la disposición voluntaria que recordaba de esta gente: te ven con un plano en la mano, y sin que tú preguntes a nadie, se acercan y se ofrecen para indicarte lo que haga falta. Puesto el ejemplo, no tardó en dirigirse a nosotros una dama en la calle, que nos vió señalando hacia una dirección, todo resacosos, y preguntó en un perfecto andaluz:
-¿Tan bucando paseo de los triste?
Saber que se trataba de un punto de interés de la ciudad nos costó bastante. Con la resaca que llevábamos encima, bien pudiéramos haberle contestado un "nosotros paseáremos como tristes, pero tú eres una hija de puta". Pero al repetir la pregunta por segunda vez y poder procesarla, entendimos que nos quería llevar al tal Paseo de los tristes, uno de los sitios emblemáticos de la ciudad.
-No se lo pierdan. E muy bonito. Se lo recomiendo y le gustará,ustede que son de fuera.
Será que tienen bien presente que viven del turismo, mezclado con el encanto genuino que tienen la gente del Sur. Pero hay que joderse que majos son.
Reuniendo todas las fotos de las tapitas que nos sacaron, llegamos a la conclusión de que hicímos más de doce paradas técnicas de acopio y recuperación... Es una verdadera pasada la oferta gastronómica granadina. No imaginaría allí una reunión buitaka todos los meses para quedar a cenar... En Granada la gente que no tiene hambre se tiene que quedar en casa. Porque como salgan a echarse unas cervezas acaban antes empachados que borrachos:
A las 12 de la noche nos fuímos a dormir, con el cuerpo en regla y el estómago feliz y agradecido...

Por la calle de la Amargura -Segunda parte de la segunda parte de la trilogía "Cuatro en el Sur visitando tres lugares y perdiendo el norte por segundos".

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A media mañana iniciamos viaje Granada-Málaga con un firme propósito: devolver el coche de alquiler antes de que nos empezaran a cobrar un segundo día. Tanto coche como plan fueron sobre ruedas. Poco después de las 12 de la mañana ya estábamos por la Calle de la Amargura. Que gran dirección.
Iba a ser nuestro cuartel general para aquellos tres días, una casa que ponían a nuestra disposición unos primos malagueños de Llama Eterna. Ya sabeís las dos máximas que no se deben olvidar nunca: en matemáticas, tener presentes los números primos; con Llama Eterna, tener presentes sus numerosos primos...
Perfecto Anfitrión -se verá más adelante lo apropiado del nombre- y su señora nos acomodaron en el piso. Siguiente paso; los que faltaban hasta la terraza más cercana. Y llegamos a punto para el desfile feriante:



No hacía un calor de inframundo como en Sevilla, pero tras unas cuantas cervezas decidímos ir a tapear a alguna tasca con aire acondicionado. Y nos pusimos bastante bien, siendo que la noche anterior en Granada se oyeron frases del tipo "mañana es que ni como después de esto. Vamos, ni de coña". Un descubrimiento grato para mí fue el vino blanco de Rueda, yo que siempre me he tirado por los tintos y a los primeros no les encontraba nunca el sabor...
En el fragor del tapeo, Brazos en Alto se ofreció a preparar un arroz para quince personas en la casa del Perfecto Anfitrión, que sería al día siguiente. Dicho y Hecho. Bandalucía al par de horas estaba haciendo la compra en un supermercado; ingredientes para aquella cena y productos de primera necesidad para la casa: cervezas, leche, café, melón y sandía.
Más tarde comprobamos que en la casa no había cafetera, pero el melón y la sandía son cojonudas para las resacas.
Tras pasar parte de tarde en nuestra nueva vivienda bebiendo voll damms, y haciendo funcionar el aire acondicionado con un palillo porque no teníamos el mando a distancia -un asunto peculiar el de Andalucía y sus aires-, nos dispusimos a seguir con aquella Feria que tanto desgaste y sacrificio conllevaba. Más cervecitas y tapeo.
Hasta bien entrada la noche anduvimos por los garitos del Centro. Sería por el carácter festivo de la ocasión, pero por allí pudimos constatar que existen bares extraños. En el que más dineros nos dejamos, que se suponía era un antro heavy, la música que sonaba habría resultado sosa en un especial de los 40 Principales...
No se pierdan la última entrega y los vagos recuerdos de quien escribe, porque a partir de ahí, a mí se me fue complicando bastante el asunto...

miércoles, 15 de agosto de 2012

Bandalucía: Cuatro en el Sur. Acto I.

Sevilla tiene un calor especial -Primera parte de la trilogía "Cuatro en el Sur visitando tres lugares y perdiendo el norte por segundos". 

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Nuestro viaje comienza en la media tarde del 9 de agosto, bajo la amenaza en toda España de una ola de calor sahariano y con la perspectiva de pasar cinco días en pleno epicentro de sofocos veraniegos, es decir, en tierras andaluzas. Sevilla un día, otro Granada y para rematar bien la faena, el resto de tiempo en Málaga, donde habrían comenzado su famosa Feria a esas alturas.
Bandalucía era un comando buitako verbenero reclutado para la ocasión, y conformado por Llama Eterna, Brazos en Alto, Pájaro Guía (hermano de Topo Indeciso -aclaración para los no iniciados en los ritos de nuestra tribu; de hecho fue en este viaje donde recibió su bautismo de fuego) y Jinete del viento. 
Contábamos, incluso, con banda sonora original en Mp3. Algo que ayudó a paliar nuestros desplazamientos por carretera en coche alquilado  y con 47ºC de temperatura exterior:
En el AVE nos entregamos a las distracciones que puedan ofrecer unas birras, unos riojas y unos sandwiches. Peor sería el viaje de regreso cuando lo hicímos desde Málaga; ocupar un vagón en el que casi exclusivamente viajan niños gritones que parecen retarse por ver quien tiene un volumen de videojuego más molesto... Tendrían que poner en estos trenes un vagón especial en la cola, como los que diseñan para transportar caballos, y meter allí a criaturas tan  plomizas. De berrinches a relinchos, sobre el papel al menos, no puede apreciarse mucha diferencia.
Cuatro horas de viaje que, para la mitad del grupo -que aún fumamos-, nos parecía que nos faltaba algo... No puedo negar que resulta hasta gracioso ver en ese trayecto a individuos que salen a aspirar sus humos a un ritmo frenético, aprovechando las pocas paradas en estaciones y como tratando de medicarse contra tanto oxígeno sano. Pero ya se sabe de esta droga y por lo que pasamos los que asumimos el envenenarnos a diario.
Más que llegada a Sevilla aquello fue un descenso a los infiernos. Calles y avenidas vacías, sólo transitadas por coches de claxon insistente. Y otro sonido, el de los cantos de cigarras desde los árboles, como serenata envolvente de un clima abrasador y que trataran de advertir así de la inminente proximidad del fuego.
Una breve marcha con los equipajes y llegamos al destino. Creo que las gotas de sudor que derramaban nuestros cuerpos provocaban vapores al contactar con el asfalto derretido, pero por fin apareció el Ayre:
Hotel de 4 estrellas al 25 % de descuento. A mí todavía me sigue pareciendo demasiado lujo, ya que sólo estuve allí por espacio de dos horas. Pero no nos adelantemos en la historia; subímos a dejar los bultos y pasó a recogernos en coche un primo hippie que tiene Llama Eterna por esas tierras.
Siguiente parada: Dos hermanas. La población sevillana, claro, que no estaba enumerando más familiares de nuestro camarada buitako, aunque es un tema para referirse aparte; el linaje de Llama Eterna debe tener representación en todos los puntos geográficos de España. Yo creo que si sube al Teide y levanta una piedra, por ahí que aparece algún tío o primo dispuesto a darle alojamiento o manutención.
En Dos Hermanas fue la parada técnica para recuperar las fuerzas que el calor sofocante nos había robado. Tapitas y jarras de cerveza en una apacible terraza, donde tíos y primos de Llama Eterna nos aseguraron que si no corría el aire en ese lugar, no lo haría en ningún otro sitio. Y el aire, como tal, allí no existía. La brisa más perceptible debia ser cuando hablábamos unos enfrente de otros y a la velocidad que nos permitían nuestras palabras. Dos horas largas pasámos entre distendidas conversaciones y una buena compañia.
Coquinas, mojama, cazón en adobo, chipirones o jamón con salmorejo son sólo algunos de los participantes en nuestro gastronómico desfile:
Pasado ese tiempo, la Bandalucía, el primo hippie y otro primo menos hippie nos pusimos rumbo hacia la marcha de la capital. A esas horas indeterminadas en que muchos bares ya están echando la persiana y tratan de captar clientela para los últimos coletazos económicos a puerta cerrada.
Una coqueta zona de terrazas al calor tedioso de la madrugada:
Un camarero que debía estar opositando para el cargo de Funciones Públicas para tratar de entenderse con seres peludos o metaleros genéricos, nos hizo una proposición cuando ya estábamos a punto de abandonar su terraza:
- Si os apetese, adentro os dejamo fumá. Una casimba de naranja, ¿os apetese? ¿Qué música quereí? Que yo os la pongo...
Una oferta de Vito Corleone hubiese sido más facil de rechazar...
Alguien pidió AC/DC como música de fondo y, al parecer, lo que estuvo sonando allí fueron todos los imitadores de esta banda que puedan conseguirse por spoty five. Pero no por ello se desmereció el momento. Aún estuvimos bastante rato bebiendo a puerta cerrada, tiempo suficiente para, por ejemplo, que Brazos en Alto terminara rompiendo la cachimba, o que el Primo Hippie de Llama Eterna y yo mismo tuviésemos una inquietud acerca de las frigorías reales del aparato de aire acondicionado del local; proporcióname los watios y sabremos cuantas frigorías exactas puede dar ese cacharro...
Pero las fotos que obtuvimos como respuesta no nos permitieron dar por aclarada aquella cuestión:
Aunque el camarero opositor insistió tanto para meternos en su bar, llegó un momento en que creyó que no nos sacaría de ahí ni con agua caliente, así que una vez procesadas las indirectas -y es que sin música se termina pensando mejor-, acordamos marcharnos hacia otra parte.
Siguiente punto caliente de la marcha sevillana (¿Es que no lo són todos?), lo que me dio por llamar "La aldea Gala". No sé si se le conoce como Los Corrales o La Corrala, o algo similar: según contaron, se trata de lo que fueron las caballerizas de una propiedad de la Duquesa de Alba en Sevilla. ¿Pertenece al Palacio de Dueñas? No puedo asegurarlo. La Duquesa dicen que cuenta con 34.000 hectáreas repartidas por toda España, demasiados terrenos como para que yo pueda hacerme a la idea si eso forma parte del complejo de un palacio o si era un picadero para pajes... El tema es que esos corrales deben estar "okupados" por artesanos y comerciantes y que han tenido algún que otro problema con la policía.
A mi vista, se trataba de un gran oasis de libertad, donde no poca gente convivía al amparo de la noche, con buen rollo y el arte como bandera:
Coca cola o cerveza, ¡a un €uro! Y servidas en pequeños puestos de artesanía, que hacían las funciones de cantina al más puro estilo tradicional.
Era darte un garbeo por sus caminos y encontrarte gente asando morcillas en una esquina, o grupos improvisados actuando en cualquier local o en la propia calle:

Me encantó de veras. Parece imposible que todavía dejen con tanta vida a sitios así.
Por si no era suficiente, los primos de Llama Eterna nos invitaron a subir a sus tejados y contemplar las vistas, pero el garito por el que se tenía acceso ya estaba recogiendo y nos denegaron la entrada. Pero fue un momento estelar, con Brazos en Alto haciendo sonar a toda hostia "La magallonera" en su móvil y subiendo aquellas escaleras, en un bloque de pisos que se asemejaba a los que salían en la película Attack The Block, cuando un grupo de adolescentes trata de evitar una invasión alienígena en su chungo barrio londinense.

Quería acompañar esas observaciones con un video ilustrativo del momento, pero a pesar de convertirlo a distintos formatos, parece que no me quieren permitir ponerlo directamente por aquí. Puede que hasta sea mejor; esa noche fue la de la gran borrachera de Brazos en Alto, pero es que dos días más tarde vino la mía y fue mucho más sonada... A día de hoy es una putada tener tantas pruebas documentales y que esa tecnología sirva para verificar que tal o cual noche pillaste una cogorza estupenda y que daba malagana verte. Es totalmente distinto cuando sólo te lo cuentan...
Pájaro Guía y Brazos en Alto fueron a dormir. Llama Eterna, sus primos y servidor alargamos más aquella mañana calurosa en una terraza cercana al hotel.
En un par de horas había que ponerse rumbo a Granada...

domingo, 8 de agosto de 2010

Canta con brío, Cantabria

Me voy hacia tierras cántabras, casi una semana, hasta el sábado.
A hacernos sentir más intensamente que verdaderamente estamos de vacaciones, que demonios.
A 7 Km de Fachander y a escasa distancia de parajes de bello interés, como el Parque Natural de las Dunas de Liencres.
Por curiosidad he visitado la página web del Ferry Santander - Plymouth, pensando en una posible incursión al país anglosajón y... flipa; 20 horas de trayecto y 307 €uracos, si no lo he mirado mal.
Uno que pensaba que estaba a tiro de piedra y sería como coger un jodido bus de pueblo. Por algo fracasaría la Armada Invencible, no me cabe duda.
Claro, que espero tener por allí mejor tiempo que el que tuvieron aquellos intrépidos.
Que me están metiendo prisa para marchar...
Ala, a disfrutar.

viernes, 16 de julio de 2010

En período matrimonial, vayámonos de festival.

Como tuvimos que explicar en más de una ocasión, no se trataba de una despedida de soltero al uso, sino de un viaje entre colegas, sin más ánimo que disfrutar de un fin de semana de convivencias pero sin excesivas pretensiones, no fuera que el futuro marido recapacitara concienzudamente sobre su decisión matrimonial.
Durante un mes sonaron como posibles destinos las fiestas de Teruel, Sanfermines, el festival Sonisphere o el pueblo de la prometida. Pero finalmente optamos por el Hondarribia Blues, cosas del directo y por partida doble. Porque tener un plan lo que se dice muy elaborado, no es que lo tuviéramos. El "está todo preparado" que decía Brazos en Alto a Don Enrique, una jodida utopía. Pero tiene su aquel, el salir de viaje hacia un lugar que no revelas al interesado, ver como carga con dos mochilas con ropa de toda clase y sumirlo en la incertidumbre, para sólo cuando dejábamos atrás Tudela, confesarle nuestro destino. Hablar durante el trayecto de ciudades como Ferrol o Pontevedra, máxime cuando era Kike quien conducía, tampoco creo que le aportara grandes momentos de relajación.
Voll Damm nos ponía entonces en ruta hasta la llegada a Hondarribia.
Coqueto lugar.
Nuestra pensión, el hotel Palacete, inmejorable. Claro, que para algo que habíamos previsto (¿con 3 días de antelación?) malo habría sido comenzar con un traspié.
Unas habitaciones acogedoras y un servicio campechano. Y una sensación al despertarte allí y asomarte por la ventana, como si tuvieras que dirigirte a la población con un pregón o un bando municipal, porque está emplazado muy rigurosamente en su Casco Histórico.
Abajo mismo, una carpa para actuaciones, tres tascas y el ir y venir constante de la gente.


Dejando a un lado el "problema" vasco, -recuerdo con cierto cariño aquella ocasión en Lakuntza, cuando un tipo al que bautizamos como Goliath se nos sinceraba: ¿El problema vasco? El problema vasco es que no follamos...- mi impresión sobre la localidad y de la región, es que tiene bien traída y arraigada la cultura; los directos del festival eran gratis, gente de todas las edades asistía a ellos, llenaban las carpas y agradecía cada tema con efusivos aplausos.
Tras recabar información gastronómica, nuestra siguiente parada sería un restaurante de cierta reputación. Yo a aquél episodio le hubiera titulado "La cena de los autistas". Y no por nuestra disposición a querer dentendernos de todo, sino por el servicio.
Cenamos de puta madre, pero no exentos de leves calamidades. Nos atendía una chavalilla joven en prácticas, que aseguraría pasaron 6 botellas de vino por sus manos para poder servirnos 2; una la traía tremendamente caliente, y con las otras tres ensayó el desmenuce de corcho descontrolado como apertura, pero sin obtener resultados. Digno de alabar, que aunque nerviosa, no perdía la compostura. Ni siquiera cuando los platos que habíamos pedido, prácticamente (o becariamente) tuvímos que llamarlos por su nombre para que no pasaran de largo nuestra mesa.
El señor que hace las cuentas tampoco perdía la compostura cuando en sus anotaciones libres y distraídas, trató de engrosarnos más de lo debido en la factura.
Pero cenamos bien, tremendo chuletón.
Allí conocímos a dos personajes peculiares que andaban de celebración, por ser padre recientemente uno de ellos. Al menos esa fue su explicación, ya que fue una circunstancia que no pudimos corroborar. Y quieras que no, como eran de la clase de tipos típicamente graciosillos de los que te tomas pocas cosas en serio, ahí dejo la duda.
Decían tener un grupo de música. Gente dicharachera y que transmitía buen rollito.
Les llamaré desde ahora los aberzales parlanchínes. Que coño, creo que los define bien como personas y puede sonar a banda musical si me apuran.
Terminada "La cena de los autistas", los cuatro mañíficos disfrutamos de los últimos coletazos del festival de blues, torno a las 12 de la mañana.
El teclista del grupo que vímos el viernes. De lejos quizá no se aprecie, pero de cerca...
Para mí, se trataba del primo del pueblo de Ace Ventura, para otros del "cuñaoo".

Después de que la música nos dejara, al salir de la carpa principal del pueblo, tuvimos que sufrir en nuestras carnes la irremediable condición de ser turista de jolgorios en lugar poco conocido, harto ignorantes en el sano ejercicio de encontrar buenos garitos de perversión.
Al preguntar por algún garito de rock a la muchedumbre, en la mayoría de los casos era hallar una mueca de sorpresa, equiparable, diría yo, a la reacción de estupor que les habría causado aparecer nosotros provistos de tricornios y declarar que estábamos allí invitados porque nos habían dicho que era el día Internacional de la Ertzaintza.
- ¿Garito de rock? ¿Aquiií?
Con semejante perspectiva sobre el horizonte, nos entregamos a una caminata de pasos perdidos.
Pero no estábamos solos. Unos punkarras vascos tenían las mismas frustraciones. Preguntaron a un lugareño, a lo lejos, por ver si estaba abierta una herriko taberna cercana a nuestra pensión. Con la negación como respuesta y trás hacernos la traducción pertinente, los punkies se sumaron a nuestra causa.
Brazos en Alto iba por delante en la misión. Sonaría idílico comentar que le podía su vena de explorador Buitako. La realidad es que sonora era la guaza que entonces llevaba, obligándole a separarse del grupo, como si tuviera más mono de taberna que cualquiera del resto de los mortales.
Por teléfono móvil nos informó adecuadamente :
-ahm... sé... sii... bar, bar...
Punkies y mañíficos huérfanos de explorador acudímos a la llamada.
Garito sin aire acondicionado, olor a pestes e inexistente extracción. La música, una mierda.
Claro, que cuando hay necesidad ya se sabe. Cubatas al canto.
Al señor "no me gasto ni una en inversiones al garito" le llenamos el antro con nuestra comitiva. No sentímos agradecidos cuando pinchó por cuenta propia el "Go down" de AC \ DC. Pero fué un jodido espejismo. Madre que temas sonaron después... Pero oye, teníamos cubatas.
Los punkies se fueron y al poco, nosotros.
En nuestro peregrinar buscando otro sitio, fué cuando se hizo palpable nuestro escaso sentido de la orientación en Hondarribia. Hubo un momento que los cuatro a la vez señalamos un punto distinto con la mano para indicarnos dónde se situaba la playa. Fué una constante allí. Aunque la cosa desvarío hasta límites insospechados. El entramado de las calles no ayudaba mucho, la verdad. Joder, que aquello era Euskadi. Igual Hondarribia giraba progresivamente sobre su eje, ¿Acaso Copérnico no suena a vasco?
Encontramos un bar, eso si, ya cerrando.
Nos sirvieron unas birras para llevar y el gentil camarero nos aclaró dudas señalando también la playa...
Vuelta al punto "A". La carpa principal y la playa. Hay que joderse, el garito más cercano allí, y al que hacía horas, habíamos rehusado ir, por aglomeración masiva de gente... Ahí ponían rock !!
Donde nos juntamos con nuestros ya amiguísimos aberzales parlanchines. Nos presentaban a más gente bajo la premisa; ¿si son colegas? Hoy sin ir más lejos hemos cenado juntos...
Entrañables.
Y la rubia aquella que decía constantemente que no la engañáramos, que nosotros eramos de un grupo de música.
Están locos estos romanos.
Hoy recordaba el chiste del vasco y la motosierra y para mí, ha perdido la gracia. Supongo que ver cómo uno de ellos se preparaba las rayas directamente en la mano, para él y sus colegas, te crea una visión peculiar de aquella gente que no sale ni en los escritos...
Nos llevaron a un garito con terraza. Llama Eterna y Piedra Pelada (licencia Buitaka que me tomo para llamar a Manolo, por su fisonomía y su afición canutera) poniéndose tibios de cubatas en el interior. Brazos en Alto y yo, en uno de los momentos surrealistas de la noche, jugando a fútbol, con un balón aparecido por obra de magia y muy cerca de los entes que poblaban entonces la terraza.
Con pases, pero sin pasadicas. Que tampoco era el lugar adecuado para sacar nuestra verborrea futbolística a cada toque de pelota. A imaginar, que expresiones de júbilo que hubiésemos tenido tales como "la toca Iniesta para el combinado español" ó "Villa va a recibir y la nación está expectante"... que estábamos en pleno fervor previo a la final del Mundial, pero aseguraría que no era lo más acertado...
Un centro-chut mío hizo que Brazos en alto fuera algo más lejos a por la bola. Volvió como el niño que en su cumpleaños le regalan un balón, no por cariño sino para que se vaya a jugar a otra parte. Con el esférico en mano y cruzando la calle, aparece un coche de la policía y aminora la marcha. Siguen su camino. Acto seguido, aquel garito, que por horario ya debiera estar cerrado, para la música, la gente recoge mesas y sillas y en cuestión de 3 minutos, queda todo silenciado.
No se si todo menos yo, con un "¿la pasas o qué?
Pero el balón también lo guardan. Ciertamente, he visto trabajadores del Top manta con más lentitud que la maquinaria perfecta que tenía ese garito para recoger.
Uno de los aberzales parlanchines se quejaba amargamente. Nosotros le dijímos que no entendíamos como se quejaban.
- Esto pasa en Zaragoza, y cierran el garito a saber hasta cuando, le ponen tres multas y termínan pidiéndonos a todos el DNI...
Joder, si allí las patrullas no se bajan del coche. Le faltaba decir al copiloto: "Tomás, quita las luces, que igual les molestamos".
Así lo imaginaba yo, vamos.
Ya con diploma de honor aquella noche en cerrar garitos, nos llevaron al último bastión; la supermegadiscoteca del lugar, la "Truck". Ahí es nada.
El momento folclórico de la noche.
De camino divisábamos Hendaya; que estaba tan cerca... que si vasca, que si francesa, como nos decía la rubia aquella que se declaraba algo así como "aberzale no practicante".
Como le decía yo; y tan cerca, y tan cerca. A tiro...
Aquí hago un leve parentesís de pensamiento: Es digno, bonito, honroso. Es un derecho y un deber a fin de cuentas, defender lo que consideras tu tierra, tus costumbres, lo que quieras... Pero en el momento que lo enfatizas o rechazas todo aquello que no consideres propio o verdadero, el orgullo de tu pueblo puede pasar a ser odio hacia lo que no quieres conocer. Y encerrarse, la mayoría de las veces, es empobrecerse. Opinión muy personal.
Quitemos seriedad al asunto :
Brazos en Alto en un principio se negó a ir a la discoteca.
-Ahm...noo...grrr...baf...
Según parece le convencí, aunque no recordamos mucho de la conversación. Su bagaje allí fué discreto; 4 mecaguendioses y 1 cubata que nos tiró por encima. Se fué a la pensión en lo que debió de suponer toda una jodida odisea.
Había actuación de gogós, razón por la que cobraban 18 euracos de entrada!!
Piedra Pelada regateó a diestro y siniestro con los porteros y nos permitieron el paso por 14 € + consumición. A mí me entró la mala leche creyendo que nos estaban tangando, pero una rápida encuesta en el interior me hizo comprobar que el precio era el mismo para todo el mundo.
La aberzale "no practicante" y amiga.
Fueron momentos extraños y de mucho cubata.
Recuerdo especialmente a una sujeta gitana rubia, que trás preguntarme si yo también lo era (rubia no, claro), no hacía más que regalarme los oídos (que pedo llevaría ella), con el novio todo el rato observándome inquisitorialmente. Y un par de veces alejándome yo de aquella barra, pensando a ver cómo coño explicaría en Zaragoza que me han apuñalado en una discoteca de Euskadi unos maquineros farloperos... Oyes que un Testigo de Jehová muere de ansiedad en un banco de sangre y me da a mí que no extrañaría tanto.
Llegó la mañana y el desalojo del garito. Y los tres mañíficos huérfanos de explorador Buitako caminaron hacia la pensión, sabiendo que no encontrarían un lugar dónde abandonarse a un buen almuerzo. Pero capturando bellas imágenes del amanecer hondarribitarra :

Como siento que me estoy alargando y el sábado fué más tranquilo, aportaré un dato cultural sobre la población autóctona del lugar para amenizar el post :
Suelen recibir el apodo de "vikingos" debido a que se dice que hay bastantes más personas rubias en Fuenterrabía que en la localidades limítrofes, lo que ha solido ser achacado a la herencia de antiguas incursiones vikingas.
El sábado fué de despertarse pronto (¿4 horas de sueño?). Con Brazos en Alto algo molesto conmigo por las llamadas al móvil y a la habitación trás la jarana.
Carajillos y tapas. Cervezas, algo de blues...
Así de a gusto transcurría el día hasta la nota, para mí, más triste del finde. El concierto que Solomon Burke perpetró aquella noche. Llama Eterna y Brazos en Alto gozaron de lo lindo con él. Piedra Pelada lo aguanto sin más. Yo...diría que lo de la discoteca de la mañana anterior lo aguantaba más estoicamente. Un puto suplicio.
Ese tipo enorme, que depositaban en el escenario sobre un trono al más puro estilo rapero, que parecía ser un enviado de Dios (no en vano cuentan que se inició con el gospel), dañaba en orquestación todas mis constantes vitales. Como no quiero explayarme con el tema y me acusaran de pazguato musical, tan sólo dejaré una muestra :

La única gracia que le encontraba era cuando le sacaba cierto parecido al tío Phil de "El príncipe de Bel-Air". Pero doctores tiene la iglesia, como antiguos animadores de ella y que ahora no hay Dios que los soporte...
Más bares después de aquel infierno. Kebab abierto como regalo y sorpresa. Y a dormir.
Porque fue una pena que las cámaras donde guardaban las bebidas, en la terraza de la pensión, estuviesen con candado.
Domingo similar al sábado, pero con viaje San Sebastián. O Donostia. Don Ostia sería un buen nombre artístico para alguien que se dedique al gospel y no Solomon Burke...
Gran ciudad para el tapeo.
Brazos en Alto tuvo la ocurrencia de regalar al casamentero una peli porno, sin bolsa ni nada que la pudiera ocultar :
Llama Eterna, ¿será que es momento de sentar la cabeza ?
De tapeo por San Sebastián.
Yo no se porque se esfuerzan con el carteleo; quien escribe ésto, fijo que no le importaría haber colgado a uno de nosotros como ejemplo :


Un fin de semana interesante.
No tengo claro lo que fué; viaje de amigos, semi-despedida de soltero, juerga de las nuestras...
Porque el domingo jugaba la selección, si así vivímos la prevía al partido de España, originalidad tampoco nos falta.
Sea como sea, Llama Eterna enhorabuena.
Con Rock, Blues o Bacalao, que la amistad siga componiendo buenas sinfonías.