Mostrando entradas con la etiqueta Equipo Juan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Equipo Juan. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de septiembre de 2009

Callejeros



miércoles, 16 de septiembre de 2009

EQUIPO JUAN -Epílogo-

Pese a que el cartógrafo oficial del Equipo Juan era Don Pere, el aporte de la ruta que seguímos es obra de Castillo. Ilustrativo, cuando menos.
Porque el pico no se corresponde mucho, si no, la figura que se podría intuír en ese trazado podría ser la de un ornitorrinco saltando al vacío. Buscando cómo remedio el suicidio después de documentarse sobre nuestras aventuras...
San José. Serían las 10 de la mañana de un lunes soleado, cuando trás despedirme de quiénes se hallaban despiertos entre el resto de camaradas, salí en coche con Mar rumbo hacia Zaragoza. No sin antes haber comprado unos cuantos churros que dejé a modo de sorpresa en los interiores de la "Poltergeist", a sabiendas que cuando se disfrutaran ya estarían totalmente fríos. Pero es que si les hubiera obsequiado con un ramo de rosas habría quedado muy gay...
Una vez más, pero tristemente cómo última vez, salí de aquel lugar con mi peculiar condición de prófugo de la autocaravana.
Llegada a ciudad de orígen sobre las 6 de la tarde, y aún parando para comer. Importante reseñar que el vehículo no era una ambulancia, pero quien lo conducía si pudiésemos pasar a llamarla Mar Schumacher...
En Zaragoza, con la excusa de un café me bebí mi primera Export después de algunos días; me sentó mal al estómago y todo. Que cosas. ¿O sería por la conducción?
Y entonces, de repente, quedaba más lejos esa semana tan gratificante.
Las risas, los sitios, la convivencia...
Recuerdo ponerme a cenar en la cocina y hacérseme enorme. Una sensación casi preocupante de no tener que apartarme cada cierto tiempo porque alguien precisara coger una birra de la nevera o que le alcanzase unas rebanadas de pan. La soledad recurrente cuando has compartido horas y días en un diminuto microecosistema.
Normal que me llegara aquél sms de Javi diciéndome que volviera, que aquella noche me tocaba fregar a mí.
Ellos hicieron noche en Sagunto, parece ser que sin novedades.
Las vacaciones casi tocaban a su fín...
Con lo a gusto que se estaba en Caños de Meca...
El martes regresaron al mediodía. Los llamé. Acojonante; La fianza de la "Poltergeist" nos la devolvían. Nadie observó que faltara una ventana...Es una ventaja definitivamente, que te alquilen una autocaravana que estaba pendiente de peritar...Si lo sé, me llevo la nevera.
Ese martes hubo quedada en el Club social para contar a grandes rasgos nuestras peripecias y compartir el abundante material fotográfico.
Además me tocaba pagar a mí la la tradicional cena Buitaka de cada mes.
Equipo Juan y Buitakos, grandes planes para un sólo día. Un claro ejemplo del abundante material mencionado es que tenemos fotos hasta de Pepe Isbert de Aranzauto. El hombre de los sudores perpetuos, ese "cantamañanas".
Desista de alquilar cualquier cosa en Aranzauto - Jinete del viento y la publicidad gratuita.-
La habitual crónica de la cena Buitaka queda pendiente para el próximo post, que por unos motivos u otros ha quedado ya bastante atrasada...
El miércoles marché para Huesca. Pudiera decirse que a la delegación del hostal "el encantico" que se haya en dicha ciudad...
Tres días agradables e intensos.
Incluso cené en un asador argentino que debería figurar en la sección "Refugios gastronómicos", porque me encandiló. Riquísimos matahambres , la ternera con salsa de anchoas...
El viernes Don Enrique e Isaca me proponían acudir a las fiestas de Villanúa...Cómo idea era genial, pero todo tiene su límite. Tantos días fuera de casa y el lunes, que comenzaba de nuevo a currar...
Así que finde guerrero en Zaragoza.
La vuelta a la rutina siempre es mala. Más cuando repentinamente aflora trabajo por todas partes, y todavía no has digerido el regreso, que ya estás subido a una escalera y currando como un cabrón...No es justo !
O sí. Creo que si.
No es justo por ejemplo que la misma semana de la que hablo, le dé un infarto a tu padre, aunque la historia quede en susto, cómo queriendo ponerte demasiado en escena la triste realidad.
Pero sí me invita a una reflexión, hoy mismo que cumplo 30 años, quizá como un ansíado destello de madurez que quisiera manifestarse en mi ser:
Se necesitan los momentos malos. Porque si no los tuviéramos, no sabríamos disfrutar igual de los buenos.
Perderíamos intensidad.
Otra historia que me ha demostrado este viaje tan iniciático es que siempre hay que tratar de ser positivo, sean cuales sean las adversidades. Cómo decía aquél; no llueve eternamente.
Así mismo, la improvisación puede ser la mejor herramienta para la diversión. A veces vasta con saber que quieres hacer en ese mismo momento.
Y que has de tratar sobre todo y siempre de rodearte de la mejor compañía...

jueves, 10 de septiembre de 2009

EQUIPO JUAN -Episodio 5- "Juan, María y José"

Sexto día en Al-Andalus y el segundo en Almería.
Salida del hostal "el encantico" hacia la "Poltergeist". 12.00 p.m.
Era la jornada más importante de la Feria porque la festividad de la patrona de la ciudad se celebra ese último sábado de Agosto. Y no es por nada, pero la mitad de la población se llama María del Mar y el resto, seguro que suelen tener también muchas ganas de verbena.
El grueso del Equipo se encontraba concentrado preparando unos macarrones. Yo también me sumé...a la concentración. Para aquél entonces ya me paraba a pensar si había una seria disputa en ostentar el dudoso honor de ser una especie de marqués de la "Poltergeist" ; por un lado Javi, en su condición de lisiado con una jeta increíble a la hora de exigir favores y por otro yo, que aparecía por la caravana de manera ocasional y a mesa puesta.
Mar, superando con creces sus responsabilidades como guía local, llamó cuando repostaba gasolina para acercarnos después hielo y pan. Circunstancia memorable cuando te dabas cuenta que todos los comercios del lugar permanecían cerrados.
Comer, café y alguna cerveza. Cómo se hicieron de repente las 7 y pico de la tarde es todavía un misterio.
Quedada de nuevo en el "Lili Marlene".
Trás coger bus hacia el centro y charrar con todo bicho viviente que allí se encontraba, logramos perdernos momentáneamente por varias calles antes de llegar a nuestro destino.
La misma abuela que me comentó que me parecía a nosequién de Operación Triunfo, vino a decir que Javi le daba muy mala espina. Eso debía de ser el anticipo de lo que sucedería aquella noche...
Unas cinco horas metidos en aquél garito. Como en el anterior post mezclé fotos de los dos días, hoy me abstendré de poner más. Aparte de que las caras sospechosas de delito no enriquecerían demasiado el ya bajo concepto de humanidad que pudiera inspirar cualquiera de nosotros,
baste con una imagen para ilustrar mis palabras. No recuerdo de donde saldría el papel higiénico...Pere también trataba de dilucidarlo en ese preciso momento.
La noche cada vez se hacía más confusa. Muchas risas, si. Pero sería imposible razonar por qué...
Y una niebla espesa que se abatía sobre nosotros...
Descontando el episodio del chupito de absenta, fueron las horas más heavys que recuerdo por tierras andaluzas, con una pérdida más que aparente de la realidad. Como los putos piojos, oiga.
Javi salió a sentarse en un portal cercano de la calle. Dani le acompañaría pasado un rato.
Dani volvió, justo cuando yo empezaba a tener constancia de algo.
Salí a ver cómo estaba Javi; tan perjudicado que el mejor consejo que podías sugerirle era un "al menos apoya la cabeza contra la pared, que si no te darás un hostión elegante contra el suelo". Porque esa cabezota avanzaba y retrocedía, cómo si quisiera transmitirle marcha al resto del cuerpo, que permanecía inmóvil.
Entré de nuevo al"Lili Marlene", sensiblemente más fresco. Al poco, nos sorprendió una noticia que a todas luces resultaba una broma pesada; Javi había desaparecido.
Si no le hubiésemos visto momentos antes con la misma actividad que tendría una marioneta en manos de un perezoso, no habría sido objeto de nuestra preocupación. Como tampoco objeto de distracción para un perezoso, supongo.
Comenzó así la acuciante labor de búsqueda del sujeto por las inmediaciones.
Javi en los minutos prevíos a su extravío.
Sin resultados.
Llegamos a sospechar del portero rumano del "Lili Marlene", porque era un tipo bien desagradable. De los que no te extrañaría que ante la perspectiva de tener un borracho frente al local donde trabaja, le invitara a tomar el aire lejos de allí para después despedirlo para siempre.
Una vez nos cerciorásemos de que aquél individuo no escondía nada, y que se comportaba con la misma actitud de eunuco recién castrado con todo el mundo con el que trataba, el Equipo Juan decidió separarse para seguir peinando la zona.
Tomamos rutas diferentes.
En mi caso, no se bien cómo exactamente, terminé en "La Guarida del Metal" con Mar, trás mirar antes en dos bares cercanos, no fuera que encontrásemos tan cerca al prófugo verbenero.
Me convencí a mi mismo de que Javi se habría puesto a hablar con alguien, o al menos a intentarlo y que estaría de fiesta no demasiado lejos. O durmiendo.
La preocupación que tuviese entonces desapareció cuando trás varios intentos telefónicos, logré contactar con Ángel y me dijo que ya habían dado con su paradero.
Según sé, movilizaron a la policía y lo buscaron por separado.
Y Javi apareció sentado frente a la puerta de la "Poltergeist", con una Cruzcampo y una bolsa de Triskis. Ese tipo que no podía mantenerse en pie, andó alrededor de 45 minutos hasta ahí, para decir una vez se acercaban los otros; "¿donde estabais cabrones? Que os estaba esperando".
Y Castillo le soltó dos tortazos...
Por lo visto también, más tarde acudieron todos de nuevo a la Feria de noche.
Ver para creer. O ir ciego para tener fé en llegar hasta la autocaravana, sería a modo de resumen.
Domingo. Mediodía de nuevo. Salida del hostal"el encantico".
Mar me deja en la "Poltergeist", dónde sólo encuentro a Javi durmiendo cómo los angelitos. Con un aire inocente y despreocupado. Ella se marchaba a San José, su segunda residencia almeriense.
No era muy difícil imaginarse donde estarían los demás, seguramente el el Bar "Orinoco". Un garito acogedor muy cerca del campamento base, que nos hacía asi mismo las veces de aseo oficial del Equipo y lugar predilecto para gorronear electricidad a la hora de recargar el movil.
Incluso un sitio ideal para sacar más fotos artísticas...
Birras, carajillos, cafés, que daba igual el orden. Y rumbo a San José.
Bonita población situada en pleno Parque Natural de Cabo de Gata, y muy cerca de Almería.
Era inevitable no acordarse de la serie de "Verano azul" al circular por sus calles. Para variar y como siempre, con estrecheces. Le dimos a un coche un ligero toque bajando una cuesta, creo recordar...
Aparcamos en un descampado que nada tenía que ver con el "Yonkipur" anteriormente mencionado. Pero el mérito no era precisamente nuestro, porque hubo quien nada más llegar comenzó a elaborar unos canutos extraños. Mientras yo llamaba a casa por teléfono para indicar que aún seguía vivo, me consta que en la "Poltergeist" se estaban fumando media Jamaica.
No sabía que con aquellas sustancias se pudieran preparar semejantes arsenales; escopetas, pistolas...bigotes...
Así no es raro escuchar conversaciones en un momento dado cómo; "tío, me mosquea un poco, que antes he mirado por la ventana y no veía la farola y ese coche tan alejados...". Una suerte, que no sea demasiado tarde cuando te percatas de que no habías puesto el freno de mano...
Fué un día tranquilo. Si hasta fuímos a la playa y todo.
Sesión de relajación cervecera y con mucho caló.
Aparecieron allí también Mar y sus hermanas. Lo que siempre me llevaba a una misma reflexión; ¿pero que pensará esta gente de nosotros? Que nos siguieran hablando creo que no era una mala señal, o que aquella playa era demasiado pequeña para esconderse...
La tarde pasó fugazmente. Y esa noche nos tocaba una ocasión especial, cenar fuera de la "Poltergeist". Nuestra última gran cena.
La gente convencional imagino se habría decantado por el pescaíto. que se sabe de su fama por tierras andaluzas. Pero yo estaba de antojo total, trás tanta comida de batalla con migas, macarrones y huevos, necesitaba algo que entusiasmara a mi carnívoro espíritu y...pedazo de entrecot a la pimienta entre pecho y espalda. Me supo a gloria.

Por la noche volvímos a quedar con Mar y hermanas en un antro de corte chill out muy peculiar, pero agradable.
Teníamos intención de ir a una población próxima que tenía gran fama en cuanto a fiesta, pero mencionaron nuestras dos palabras mas temidas, "Guardia Civil". Dada nuestra condición de ilegales, y que llevábamos una semana en la que habíamos gozado de cierta fortuna con las fuerzas del orden, no era el momento más adecuado para tentar a la suerte.
Demasiados controles y ya se sabe que Castillo no había estudiado nada...
Nos quedamos en ese garito. Bueno, el resto del Equipo Juan fué desapareciendo de allí y Ángel vino a avisarme de que se iban a la playa con no se qué mozas que habían conocido de Huelva...

Alguna que otra birra y salí con Mar a una hora no muy intempestiva a buscar al batallón por la playa.
Sin rastro.
Ya estaban roncando en la autocaravana.
PRÓXIMAMENTE ÚLTIMA ENTREGA; EL EPÍLOGO...
Que sí, Mamá, que estamos bien...

miércoles, 9 de septiembre de 2009

EQUIPO JUAN -Episodio 4- "Mar, cerveza y rock and roll "

Quinto día de andanzas del Equipo Juan por tierras andaluzas.
Decididamente nuestra aventura parecía que había experimentado una gran mejoría desde su comienzo. A pesar de agotar nuestras reservas de Ambar el día anterior, nos repusimos de tan serio varapalo y también del preciado líquido; cajas de Steinberg clásica ocupaban ahora su lugar.
Por contra, de los 10 litros de agua con los que partímos desde Zaragoza , aún quedaban la mitad. Cantidad que podría haber sido muy superior, de no ser porque la usábamos mayormente para fregar.
Genial ambiente en la "Poltergeist". Incluso a Javi se le observaba una gran mejoría en su herida de guerra. De lo que nos alegramos especialmente, ya que el Betadine que le compramos se lo dimos al individuo de acento francés y residente de Yonkipur, porque lo necesitaba para su perro.
Rumbo hacia Almería. 365 kilómetros si se parece en algo la dirección que tomamos a la que me acaba de indicar el cálculo en Vía Michelín.

Una paradita para tomar café, y observar el Peñón y África desde un mirador magnífico.
Cómo las cosas marchaban bien, teníamos que llevarnos un susto.
Nos bajamos a mitad de camino a estirar las piernas y a sacar fotos en un momento muy juvenil que tuvimos. Al entrar a la autocaravana, Dani, como chófer oficial ya consagrado, nos hizo partícipes de la terrible situación: "Esto no arranca tíos"...
No lo dudamos ni un instante. Creo que fué Pere quién articuló las sabias palabras; "gabinete de crisis". Nos agolpamos torno a la nevera y sacamos unas Steinberg...
Con el primer trago contemplábamos la playa que se situaba abajo, a sabiendas de que si la "Poltergeist" tenía que acabar averiándose, que mejor lugar para hacerlo.
Hay que ver cuanto optimismo avanzado hemos adquirido con éste viaje...
Fuera porque estábamos en cuesta, porque el aire acondicionado estaba en marcha y se le apoderaba, sea porque le salió así a nuestra autocaravana de los huevos, lo cierto es que arrancó al tercer intento. Y el viaje transcurrió sin novedad.
Recreación de los segundos previos al "Gabinete de crisis". Y del Javi sin Betadine, hombre feliz.
Reseñable es la cantidad de peajes en los que tuvimos que apoquinar hasta llegar a Almería. Claro, como hay que pasar por localidades como Marbella, pués se nota donde uno debe soltar la pasta...
Llegada a Almería y contactar con Mar. Ella ejerciendo su rol de guía local. Otra persona de lo más optimista, sin duda.
Nos dirigió de primeras por una calle para que buscáramos sitio para aparcar, donde creo que que dos triciclos habrían pasado apuros para poder adelantarse.
Trás desestimar encontrar un sitio acorde con las dimensiones de la "Poltergeist", abandonamos aquella zona en busca de un lugar dónde no fuera necesaria la práctica de lijar coches.
A tan sólo 20 minutos de camino del centro, el Campamento Juan:
La playa a cuatro pasos, la feria de noche a dos minutos y bares a tiro de piedra.
Claro, que un asentamiento tan privilegiado requiere realizar algún esfuerzo...
En la imagen se observa claramente el espacio entre laterales. Ni teníamos papelera exterior a bordo de la "Poltergeist" ni sombrilla abatible con forma de palmera; está jodidamente encajada ahí. Dani la maniobraba ya como le daba la real gana, doy fé.
Un par de horas para esperar a que uno se duche, que otro coma y que alguno busque un baño cercano con gestos de malas retenciones, y rumbo al primer garito de Almería, el "Lili Marlene". Fuímos con nuestra guía local y allí se encontraban sus amigas y hermanas.
Un bar ochentero. Dónde degusté mi primera cerveza Alhambra (psee...Esperaba más. Mejor que Cruzcampo y Heineken pero tampoco me pareció demasiado especial...).
Hubo rondas de presentaciones, y en ciertos momentos parecía cómo si el circo hubiese llegado a la ciudad. Normal, los tíos de vacaciones con la autocaravana y los numéritos que en seguida empezaron con Castillo...
Sesión de "castilladas"; ahora un guante de sombrero. Ahora me tumbo en un taburete y doy vueltas a lo "toro mecánico". Ahora me pongo a inflar un condón en la cabeza...
Al hacerlo además en lo alto de un escenario, que era dónde estábamos situados, dió lugar incluso a que los allí presentes le brindasen una gran ovación. Y creo que faltó bien poco para que él mismo pudiera ofrecerles sus propias orejas cuando el preservativo explotó.
Me pregunto que impresión causaríamos así, de primeras.
Otro momento de foto artística. El Equipo Juan en rueda de reconocimiento.

Castillo ha tenido su rato de protagonismo. Instantáneas del resto de la panda.
En la última, un polifacético Pere, también llamado Pedro, cuando pasó a convertirse en "Er ratonsito Pere"
Ángel quiso figurar así de tan de repente en la foto.
Una foto que muestra la cara que ponía Castillo cuando nos hacía de traductor Castellano de Aragón - Castellano almeriense y viceversa.
Increíblemente lo entendían los lugareños a la perfección cuando imitaba esos hablares rápidos de aquellas tierras, pero a la vez agradables (En el caso de Castillo no tanto).
Trás unas cuantas birrillas y del show circense nos fuímos a un garito Heavy cercano, "La guarida del metal".
Claro, que mis compañeros de aventuras se empeñaron en dedicarme una especie de coreografía nada más entrar:
Un garito con rockeros de los de toda la vida, similar al "Moog" zaragozano en cuanto a la oferta musical. Lo peor; los chupitos de absenta de 70º que anunciaban en un cartel. Para ponerse malo, malo...
Integrantes del Equipo Juan con Mar y su amiga Azahara, otra hospitalaria almeriense de las que allí abundan.
La tontería de la absenta, la verdad es que daba para sentirte un par de horas desorientado perdido.
Depués fuímos a la Feria de noche. Allí había garitos de toda índole. Desde el que tenía el PP (dónde al día siguiente ciertos individuos harían un numérito medio gay ante las miradas de desaprovación de los clientes) hasta el de la CNT, que por supuesto nos venía mucho más al pelo.
Música a ratos incluso demasiado extrema para mi gusto. Quizá por eso fué el lugar dónde sentí que disminuían los efectos de la absenta.
Llegamos a jugar un volleyboll con el resto del garito con unos balones que Pere y Castillo habían comprado...
En el CNT. ¿Dani de Chiclana y Cañita Brava?
Recinto ferial en Almería donde los maños también tenían su espacio...
Fué una noche de bastante juerga.
Digamos que la despedimos, siendo yo el mimao del Equipo Juan y durmiendo en el hostal "el encantico", con la ligera preocupación de encontrarme a un señor rabioso despertándome a las pocas horas y amenazándome con una escopeta...
Pero no fué así.
CONTINUARÁ...

martes, 8 de septiembre de 2009

EQUIPO JUAN - Episodio 3 - "La inmensidad de Tarifa, catalogada"


Cuarto día del Equipo Juan a bordo de la "Poltergeist".
Campamento de las judiadas dónde se celebraba el Yonkipur. 9.00 a.m.
La mañana vaciló lo suyo antes de mostrarse plenamente radiante. Aunque lucía un sol estupendo, se empeñó con obsequiar a los más madrugadores con un frescor inusitado en semejantes fechas.
Nuestras visitantes almerienses partíeron entonces hacia su querida tierra.
Jinete contempló, bostezando a la mañana y no sin cierta sorpresa, lo que Castillo le comentó la noche anterior; coño, pués si que era verdad lo de las piquetas de la tienda de campaña. Allí estaban, en algún lugar cercano y sin ser sacadas de su bolsa. Con razón me había dado la impresión que ahora la tienda se hallaba algo desplazada. Suerte que ni sopló fuerte viento, ni tan cerca estábamos de la carretera. Un despertar condicionado por el sonido de claxon de un camión, habría rebajado ostensiblemente la dosis de optimismo con la que afrontar áquel día.
Entré en la "Poltergeist" y el espectáculo me resultó sobrecogedor, cómo si mis amigos hubieran sido víctimas de un ataque feroz a cargo de una manada de osos de las cavernas: latas de cerveza por el suelo, ropa tirada en cualquiera de sus rincones y ellos mismos, aparentemente durmiendo, en posturas totalmente insospechadas. Tardé en asimilar que no había sido así, poco después de casi convencerme de que alguno de los osos agresores verdaderamente no se encontrara todavía allí, a juzgar por esos estridentes rugidos que no sé si serían admitidos dentro de la categoría de "ronquidos".
Viendo cómo estaba el percal, y en concreto aquella leonera, Jinete emprendió una de sus famosas galopadas, rumbo hacia el pueblo.
Alrededor de dos horas de marcha, paradita para tomar café y ojear la prensa en uno de los pocos bares que podían encontrarse abiertos.
Un pueblo coqueto y pintoresco, pero no precisamente lleno de actividad, al menos en esas horas tempranas.
Llegué a caminar hasta los pies de una montaña cercana. El cartel de -Coto privado de caza- aminoró mi deseo de seguir avanzando. Ya decía yo que era demasiado lujo para un pueblo encontrarte con puertas de hierro fundido en sus calles, con unas columnas altas que las sujetaban...No tengo la culpa de que estuvieran abiertas. Jamás he visto situación que ilustre mejor lo de "poner puertas al campo",porque aquello era una jodida montaña.
Jinete, más "bala perdida" que nunca, regresó entonces hacia el campamento base.
Entrado ya el mediodía, Yonkipur era todo un bullicio.
Uno de sus más firmes exponentes, con acento francés y gestos propios de macaco paranoico, y que transportaba un carrito de niño,vino a darme los Buenos Días :
- Tío, tío. Hey ¿que hay?. Joder que suerte has tenido...
Digamos que permanecí expectante, esperando que desarrollara su tesis. No me hubiera asombrado nada si áquel tipo hubiera sido testigo de un ataque de osos de las cavernas, consciente de las dificultades en su habla.
Señalaba la tienda de campaña.
-La poli, tío. Mmmm...El otro día nos metieron una multa que te cagas por poner una aquí. Mmmm...Nnnn...tío.
-Pués habrá que replegarla porque ya he visto dos coches de picoletos volviendo desde el pueblo...
Pensativo o en trance, el sujeto se alejó por donde había venido, muy sonriente y despidiéndose con la mano. Lo tomé cómo que agradecía mi información de avistamientos de guardias civiles, y que llevaba un viaje astral en la cabeza bastante considerable.
La vecindad estaba muy dicharachera esa mañana. También se me acercó otro individuo, bastante raro, que aparcó su autocaravana al lado nuestro, dónde antes se encontraba el coche de las almerienses. Lo de "raro" es la idea inicial que te formas cuando ves que un tipo viaja sólo en un cacharro tan grande.
Éste quería información acerca de las playas del lugar y de los permisos para autocaravanas.
Jinete en su faceta de relaciones públicas en Yonkipur, aportó lo poco que manejaba su conocimiento.
Resulta que el rarito me contó que en un pueblo cercano, en los 15 minutos que dejó huérfana la caravana, también le habían multado. No me extraña que los bares por estos lugares abran tan tarde. Joder, los pueblos deben tener toda una fuente de ingresos con tanto empapelamiento...
Una vez más se repetía la máxima vigente a lo largo de la semana; tenemos mucha suerte.
Es casi imposible repetir un viaje igual con tanta fortuna, con lo ya sabido de nuestra autocaravana ilegal, las distintas circunstancias accidentales y haber salido siempre ileso. Eso si no te caes y te jodes la rodilla, claro...
Trás la conversación volví a mis quehaceres con la tienda de campaña. Complicado.
Salió Ángel entonces de la "Poltergeist", el más madrugador de los que repelieron a los osos cavernarios.
Lo de plegar la tienda era ya doblemente complicado, tal cómo lo veíamos el uno y el otro.
Tuvo que salir Castillo, y creo que de casualidad, en pocos momentos consiguió la proeza. Él resolvió la incógnita que seguía trás los dos primeros putos pasos que mostraban las instrucciones.
Fuímos los tres a tomar un café a un bar cercano, de los de terracita que te pasas y ambiente paradisíaco. Allí tuvo lugar una breve exposición de ideas que habría que plantear con el resto de integrantes del Equipo Juan; las almerienses el día anterior habían venido de propio desde Almería hasta Cádiz, la friolera de 460 km para pasar en tierras gaditanas unas horas, cómo quien dice. Además ya las habían conocido y comprobado que eran bien majas. Siguiente punto a tratar, que en Almería estaban de fiestas, en plena feria. Que ante todo hay que ser recíproco en esta vida. Y que fijo, fijo, que tendrán por allí un montón de amigas...
Trás reunirnos todos en consenso, decidimos poner rumbo al día siguiente a tierras almerienses.
Pero antes tocaba visitar las playa de Bolonia y la noche tarifeña.
Quizá fué la tarde que más vago estuve, la única en la que necesitaba siesta. Jodida de llevarla a cabo en una autocaravana y con un calor sofocante.
Antes de intentarlo, anduvimos todo el grupo por la playa de Bolonia, nevera y sombrilla en mano. Repleta la primera, por supuesto, de exquisítas Export y Ambar. Pero ya quedaban pocas...
Castillo "amenazó" la tarde con sus caracterizaciones de Jorgito y su dentadura postiza, demandando "agua" a los transeúntes que se hallaban por la playa. Cuando no se ponía a luchar con Ángel en la arena en una representación digna del Street Fighter.
Si el resto de turistas allí presentes, tenían alguna perspectiva de tranquilidad, está claro que la abandonaron en cuanto aparecímos nosotros.

La playa de Bolonia y Castillo haciendo el cafre. Instantes después la vaca salió despavorida, totalmente literal y verídico.
Trás una charla con un trapicheador de sustancias psicotrópicas extraño, que llegó a preguntarnos si alguno éramos policía (...), y que daba de beber cerveza a la Madre Tierra, a modo de ofrenda con la que redimirse de sus pecados, se acercaba la noche y con ella nuestra marcha a la juerga de Tarifa.
Una ducha reconfortante y de nuevo a buscar la fiesta.
Ningún problema para dejar la "Poltergeist" en un descampado cercano al centro de la población.
Tarifa era una población bonita, con suaves toques de encanto. A unos 15 minutos andando desde nuestro campamento se alzaba un antiguo portón que daba paso a la ciudad del pecado, donde se amontonaban los garitos.
La primera copichuela debía ser en un lugar tranquilo. Una terraza de bar apacible, donde gorronear un enchufe para cargar el móvil y tener ese momento previo de sosiego que tanto aporta para degustar los lugares. Si, antes de que acabes todo piojo y no seas muy consciente del verdadero ambiente de la ciudad donde te hallas. El respirar del entorno, por así llamarlo, siempre tan gratificante. Al menos para mí.
No acompañaba nada la cerveza que pedí; marca Ibérica, hecha en la misma Tarifa. Dios que cosa más mala...
Compramos tabaco de contrabando, por aquello de seguir con la ilegalidad. Aquella mañana leí que en Tarifa robaron 25.000 cartones del mismísimo depósito de la aduana que custodiaba la Guardia Civil. Lo que me invita a reflexionar si áquel kioskero que nos vendió la mercancía sabía algo, o si quizás los picoletos bajaron la guardia porque se encontraban todos multando a gentes de pueblos cercanos que fueran provistos de autocaravanas o de tiendas de campaña.
Los garitos de marcha.
Calle muy peculiar. Repleta de bares y dónde nadie decía nada por estar haciendo "botellón". Que a esas horas la policía andaría ya ocupada buscando cartones de tabaco...
A falta de Export, Voll Damm.
Lo de los letreros por esas lejanas tierras, merece mención aparte. Allí no ponen ningún nombre que no llame mucho la atención.
Momento "foto artística". Que mejor instantánea que un Javilón herido en la rodilla bajo la placa de la calle "Batallón de inválidos".
Castillo se encuentra conocidos hasta en Tarifa. Aquí una pareja que nos acompañó por distintos bares de mojitos. El Equipo Juan está convencido de que aquella noche fuímos los causantes de que rompieran su relación ; que si uno quería quedarse. Que no, vámonos para casa ya!!-Lo cierto es que desaparecieron con una actitud muy seria y sin despedirse de nosotros. Y no les hicímos absolutamente nada. Promulgar nuestra propia juerga, como mucho.
Fuímos a una discoteca muy chic, pero de 5 euros la entrada. Me extrañó particularmente que me dejaran pasar. Vaya mierda de garito. Me obcequé sobremanera en cantar a gritos sobre la música techno allí reinante e intentar cuadrar melodías cantadas que pegaran con aquella bazofia, en un intento de buscar cierta diversión.
Recuerdo el "yo sólo bebo vodka", con los que acompañaba esos ritmos simplones que machacaban la cabeza sin cesar.
Es curioso, porque a todas esas piezas de discoteca es fácil encontrarles pronto una frase de rechazo que quede acorde con la música (por llamarlo de alguna manera) . Había gente que me miraba y parecía llegar a la misma conclusión, por sus caras de asombro.
Allí no duramos más de veinte minutos. Y que mal empleados en toda una vida...
Si el episodio de las sombrillas me viene al recuerdo como una película de Berlanga, en Tarifa aconteció una escena en la que sólo faltaba de extra Louis de Funes para que resultara más frenética. Durante 15 minutos o más, dimos tres veces la vuelta a la manzana, intentando salir de un par de calles estrechas y volviendo siempre al punto de inicio.
Durante la mini travesía, acompañamos en el canto a un par de gitanas que cantaban bulerías y sin saberlas (nosotros, claro). Paramos en el "cachorros calientes" dónde un grupo de italianos nos hizo fotografías y dónde Pere se explayó con su conocimiento del idioma. Interrumpimos una conversación de teléfono de una tiparraca a la que ya estábamos cansados de ver en todos lo bares de aquella noche. Es lo que tiene la confianza.
Fueron momentos tontos de dar vueltas por calles estrechas a ritmo vertiginoso y sin parar de hacer el capullo. Cómo le dijo a Javi una señorita de esas que reparten folletos de los garitos, y ya al final de nuestro improvisado laberinto; "Yo seré guapa, pero tú tienes mucha caradura"...
Salímos por el portón antiguo de la ciudad, ahora vigilado por la policía. Suerte que no registraron a alguno...
Por si faltaba alguna situación extraña, no se quien comenzó a charrar con un par de sujetas que seguían la misma ruta y que vinieron con nosotros a la "Poltergeist".
El resultado es lo que mostré en el video más abajo del Mariachi.
La alemano-madrileña-canadiense que parecía querer disimular constantemente sus ya entrados años. Y la otra, que lo que tenía entrados eran los kilos. No es por ser cabrón es que era muy pesada. Ni lo último dicho es por ser doblemente cabrón, que lo era también en el sentido de que se comportaba de forma más que plomiza.
Allí estuvimos, cantándole a la madrugada. Se personificaron los otros vecinos de autocaravana y que no venían a por sal, intercambio de tinto de verano-nuestras últimas Ambar.
Y la policía afuera rondando.
Parecía el camarote de los hermanos Marx, por seguir con el simil peliculero. Bueno, o "Se armó la gorda", porque cierta tipa no hacia más que coger la cámara de Castillo y filmarnos a todos sin descanso.
Éste último deleitando al público con sus representaciones de Jorgito y el numerito de la dentadura postiza.
No recuerdo si eran exactamente las 6 cuando dimos la fiesta por concluida. A dormir, que nos esperaba Almería.
Armada y peligrosa. ¿Ninot o muñeca rusa?. Puede llegar a recordar a cierto personaje también que aparece en la peli de "Desafío Total".
No voy a decir el milagro que me supone que los que aparecen en la foto, tapen a quien tapan, porque ya sería cebarse...
CONTINUARÁ...

viernes, 4 de septiembre de 2009

EQUIPO JUAN - Episodio 2 - "Epopeya sin Lucano"

Afueras de Cádiz, mediodía.
Fué una suerte que Ángel al aparcar la autocaravana lo hiciera dejándola ya lista para salir sin problemas a la carretera.
Cuatro horas antes allí no había ni Dios. Al despertar, sobre las 12 de la mañana, el lugar aparecía infestado de vehículos y de Pepepiscinas.Nuestra presencia allí, con una actitud festiva aparente,la habitual cerveza en mano y con sospechosos caretos somnolientos,creo que cantaba más que Lucano. Frase hecha que no se donde hostias la habré oído, pero que hoy,curiosamente me ha dado por buscar los orígenes, y resulta que Lucano era un poeta romano nacido en Córdoba. Asi, que como expresión que facilite el entendimiento de que algo llama mucho la atención, nos viene bastante apropiado.
Y fué una frase que se repitió bastante durante nuestra travesía por tierras andaluzas.
Pasar inadvertido con la "Poltergeist" era misión complicada.La "Poltergeist".Bautizada así la autocaravana ya no por sus sonidos extraños, sus puertas y ventanas que se abren o que
vuelan. Si no porque era fácil por ejemplo abrir el congelador y coger una cerveza que estaba vacía (Ángel y su noción extraña a la hora de rellenar y retirar cervezas), o de encontrarte una ensalada con extra de cebolla metida en un armario que, curiosamente, nadie había depositado allí...
Porque la "Poltergeist" no tenía caballos,tenía espíritus. Era normal encontrar cosas donde no las habías dejado o perder otras en un reducido espacio. Creo que ahí radicaba su encanto, en que parecía estar encantada.
Tras aclarar quien era Lucano y explicar los fenómenos extraños de la autocaravana, que en concreto éramos seis...seguiré narrando nuestro periplo.
Los principios fueron muy duros...
Trás preguntar a un par de amables lugareñas por alguna playa interesante y recibir como respuesta un "aquí no hay ná...San Fernando,Chiclana...aquí no hay ná..." ,decídimos de nuevo ponernos en ruta.
Sitio escogido; Conil de la frontera. A unos 40km de Gades, que diría Lucano.
Pues bien, lo único cachondo que encontramos en aquella población era el cartelito que se anunciaba a la entrada, que algún graciosillo puso el rabillo en la "N" (no buscaba el chiste fácil) y entonces podía leerse "Coñil".
Pero para nosotros lo que fué es un auténtico coñazo.
-Prohibido en todo el término municipal estacionar las autocaravanas.-
Toda una jodienda.Y el camping más cercano estaba a tomar por culo.
(cómo siga con semejantes expresiones me veo que la cosa terminará mal...)
Llegamos a entrar en el susodicho camping, pero desistimos de dejar a la "Poltergeist" allí.
Sería por estar de vacaciones y ese afán de buscar la libertad en todo momento, lo que nos llevó a buscar otro sitio donde dejarla sin que nos hicieran pagar por ello.
Es todo tan relativo...lo que nos quisieron hacer pagar fueron dos sombrillas que golpeamos al pasar con la "Poltergeist" por un camino de tierra que estaba plagado de restaurantes.
Javi iba al volante, y las sombrillas al vuelo...Un retrovisor que sobresale bastante y... ya teníamos una escena para una buena película de Berlanga.
Unas diez personas que habría en aquella mesa, levantándose con los platos en mano y caminando hacia atrás, no sin cierta cara de sorpresa.
Nosotros parados con la "Poltergeist", mientras oíamos de fondo a un camarero gritando algo así como "son nuevas, 70 euros"...
-Pues si no he pasado tan cerca - Se lamentaba Javi.
-Pues la rubia esa no se toma el postre sentada en nuestro retrovisor, de puto milagro - Yo.
Si faltaba algún ingrediente para que aquello no pareciese "La escopeta nacional", a escasos cuatro metros de nuestro vehículo se encontraba uno de la policía, con los maderos comiendo en aquel restaurante.
Avanzamos un poco y paramos la autocaravana.Nos miramos los seis y decimos"No me jodas. Pués si nos las hacen pagar, nos las llevamos"...
Total, estaban seminuevas, sólo tres varillas rotas, según creo.
Hubiera sido un momento mágico, el pedir a la gente que se apartara del todo porque nos llevábamos las sombrillas...
En uno de mis pocos momentos de lucidez, apunté; "Si le decímos que nos quedamos a comer, a cambio de que nos perdone el roto"...creo que era una resolución muy salomónica.
El camarero nos decía entonces de aparcar en un hueco que tenía ahí al lado, si, justo donde se hallaba el temible coche policial...No hace falta que recuerde lo ilegal que era nuestra "Poltergeist".
Seducía más bien poco tan descabellada idea.
Los andaluces si algo tienen es que nunca sabes si te están hablando en serio o en broma, y a veces es una putada.
Cuando salió del restaurante un tipo con aires despreocupados y nos dijo que era el jefe de aquello y que no teníamos que pagar "ná", la verdad es que no sabíamos si era cierto o no, pero la duda nos duró solamente el trayecto que teníamos hasta la autocaravana. Porque una vez dentro nos volvímos a mirar y dijimos "Vámonos a cascala de aquí..."
Y nos largamos, despacito para no hacer ruido...
La Diosa fortuna estaba de nuestra parte.Y los policías imagino que muy enfrascados en su menú.
Salimos de aquellos jodidos caminos de tierra y aparecimos en el centro del pueblo, donde por supuesto no se podía aparcar.
Que decir de ponerse a preparar la comida en la "Poltergeist" y de almacenar la basura junto a la rueda de un vehículo cercano...O de tocar la guitarra cerca de la carretera...
Una vez más, teniendo bien presente al bueno de Lucano.
Normal pués que cuando estaba preparándose el segundo plato, yo me hallara fuera de la autocaravana y se me acercaran dos policías (¿serían los de antes?),típica circunsatncia del poli bueno y el poli malo :
-Buenos días- Poli bueno.
-Buenas.
-¿Saben ustedes que está prohibido estacionar aquí?-Poli malo.
-Ah,¿si?. Es que nos habian dicho que por el día no pasaba nada...
-No, pues verá...-Poli bueno
-Nozotro avisamó anter de actuá, que lo sepan.-Poli malo.
-Asi que deberían retirar el vehículo de aquí...-Poli bueno
-Chachi que si...
De vuelta para Cádiz, sin tiempo a terminar de freír las patatas. Y con dos jodidos altercados...
Los ánimos entre el equipo Juan habían disminuido ostensiblemente.
Recuerdo a Dani, que era quien conducía, incluso decir "estoy por volverme a Zaragoza"...
Pero no hay mal que dure cien años ni jodida sombrilla que no se pueda arreglar.
Asi que había que buscar un ápice de optimismo en nuestra accidentada aventura:
-Vámonos a las afueras de Cádiz, que de allí no nos han echado aún.Tomamos un bañito, un ratico de sol, y seguro que vemos las cosas de otra manera...
Allí que vamos.
Descendemos de la "Poltergeist" y nos topamos con un gafas que a modo de saludo proclama "Sólo hasta las 10..."
No me jodas, que aquí ponen ya hasta toque de queda para autocaravanas.
Pero no, se refería a las 10 de la mañana del día siguiente.
Era martes por la tarde, asi que podíamos gozar de unas horas de cierta tranquilidad.
El tiempo que estuvimos en la playa consiguió lo planeado.
Volvía el optimismo, o cuando menos, la relajación propia de llevar ya unas horas sin que nos tocaran los cojones ningún guardia o similares.
El gafas hizo acto de presencia de nuevo junto a la "Poltergeist". Vino a decirnos algo así como :
-Que yo también he sio joven y me gusta la juerga. Ar Puerto de Santa María han de irse. Allí gente de Sevilla y tós sitios va. La juerga,pisha. Pa no perderse...
Aquí si que nos sedujo la idea.
Puerto de Santa María


Con los de Calatayud
Con la extremeña.
Discoteca con militares y picoletas.

Con la abuela de "El Retiro".
Rumbo para el Puerto de Santa María.
Situado a unos 20 km de Cádiz.
Si de primeras parece que no puede entrañar ningún peligro el trayecto, baste reseñar que era yo quien conducía...
Nunca cojas un vehículo de 8 metros de largo y lo lleves como lo harías con una furgoneta, sobre todo en las rotondas.Porque verás que los otros cinco ocupantes se ponen a hacer "la ola" y no precisamente de alegría ni a modo de celebración...
Entonces si que era la "Poltergeist" en estado puro. Unos acelerones, unas incorporaciones, unas rascadas al cambiar de marchas..
Lo más gordo fué a mitad de camino, cuando quise encender las luces largas porque no veía bien una curva que se aproximaba a escasos metros. Sólo entonces nos dimos cuenta de que estábamos circulando sin luces de ningún tipo y que ya era jodidamente de noche.
Hay que ver por Cádiz que bien que iluminan las carreteras...
Claro, por eso escuché un par de pitidos cuando me incorporaba en las rotondas...
Lo que no entiendo es que nos cruzáramos con dos vehículos policiales y que no dijeran "ná".
A todas luces sin embargo, llegamos sanos y salvos a nuestro destino. No sin antes calcular mal la longitud de la "Poltergeist" y tener taponado un carril a la derecha cuando me disponía a meterla en el parking.
Pero la gente de Cádiz también es paciente y no se oyeron pitidos, hasta que pudo bajar Pere a indicarme desde atrás y maniobrar exitosamente.
Estacionamiento en Parking, sin restricciones de ningún tipo.
Habemus juerga...
Calles muy alegres las de Puerto de Santa María. Rebosantes de vida.
Lo que más me llamaba la atención era lo elegante que vestía la gente. Joder, parecía como si todo el pueblo estuviera de boda y que no nos hubieran invitado.
Una terracita agradable, una jarra de cerveza fresca, fragancias de mujeres perfumadas, alguna suave música de fondo y...una puta rata que nos pasó por debajo de los pies donde estábamos Castillo y yo.
Bastante grande el animal. Se metió en un portal. Fué gracioso ver como dos tipos hacían planes para sacarla de allí, se miraron, asintieron, uno de ellos abrió la puerta de nuevo, dejó que entrará su compañero de safari y la cerró a toda hostia.
Por un momento esperaba oír gritos de "Abre Manué,por tu padre", pero desconozco que pasó allí dentro.
Luego estuvimos en un garito típico cenando. Que buenos los chocos y el rabo de toro...
Con idea de tomar café buscamos otra tasca.
Iba hablando Ángel con Pere,creo, por detrás nuestro.Alguien que les escuchó con ese acento suave que nos distingue ( ), los llamó desde una terracita.
Eran unos individuos de Calatayud, firmes ejemplos de la más pura España caudillesca de la de antaño. De hablares algo chulescos y prepotentes, incluso uno lucía una pulsera con los colores de la patria...
Pero no eran malos tipos. Dos cuarentones bien entrados en su decena y uno al que se referían como "sobrino" y que parecía tonto. Palabra.
Que habían estado comprando jamones a mitad de precio; "en 5 horas ya estaban en Calatayud"...Y visitando el cortijo de un amigo torero...Dime tú si encuentras un argumento que parezca aún más facha.
Pero bueno, allí que nos sentamos con ellos y cayeron cafés y cervezas.
Luego fuímos a un garito que tenía buena pinta desde la calle; no muy grande, pero ponían música rock y estaba decorado con motivos indios.
Allí regalaban camisetas por consumiciones. No faltó quien dió rienda suelta a su lado más travestido y lució aquella camiseta de talla de señorita.
Una extremeña pesada y alcoholizada se nos acercó y nos preguntó unas siete veces si podía quedarse con nosotros. Y el Equipo Juan ante todo, es caballeroso.Asi que la aceptamos y hasta nos inventamos una película que aquella tiparraca creyó; Somos un grupo de rock (creo recordar que yo era el cantante). Llevábamos un tiempo separados porque habíamos tenido malos rollos con el que tocaba el triángulico en la banda, y habíamos discutido. Finalmente habíamos vuelto y justo ahora volvíamos de California, de tocar con Maná.
Que lo flipas...
Oye, cada uno se divierte como quiere.
Estuvímos en aquel buen bar alguna que otra hora. Recuerdo estaban cerrando y nos servían cervezas cuando estábamos fuera.
Gente muy maja, como en todos lados.
Conversaciones de fútbol...No recordaba yo saber tanto del Cádiz de los años 80, curioso...
Después vendría discoteca.
Nada más entrar a ella nos suplicaron que hicíeramos el favor de no llevar puestas las camisetas de señorita.
Era acojonante.
Parecía que toda la gente allí estaba pendiente de nosotros, nos venían a hablar todo el tiempo.Lo que hace que vuelva a recordar a Lucano.
Llegué a pensar que aquello, o era el paraíso de los heavys o es que habían exterminado por allí ya a todos. Se me acercaban mozas a decirme lo bonito y largo que era mi pelo. Que cosas.
A nuestro grupo se añadió hasta una tía que era militar y otra Guardia Civil, y sin encañonarnos!!La música era una bazofia , pero no se estaba mal. Había muy buen rollito.
¿Porque se empeñan en destrozar canciones como la del Banderas con Los Lobos, con ritmos de mierda machacones? -Mí no entender.
Por allí aparecieron los de Calatayud también. Era fácil encontrarlos babeando trás toda fila de hembras que pasara cerca de su radio de acción, y de verdad que era muy amplio...Al sobrino tonto no lo vimos, quizá era él el que se encargaba de pinchar la música en aquel garito...
La reina de la noche sin duda,era la abuelica que trabajaba en un restaurante de Jerez:
-Venirse a mi restaurante. O invito a lo que harga falta...
Un lugar llamado "El retiro", como olvidarlo.
Cuando cerró la discoteca la militar que iba con la picoleta se metió mi botellín de cerveza en el bolso. Manda huevos.Si quienes velan porque se respete la ley actúan así...Dediquémonos pues a romper sombrillas, que cojones.
Me dió afuera ya la cerveza y entonces el portero rumano se enteró de la película.
Mientras yo trasegaba aquella cervecita tuvo lugar una discusión, que como comprobé felizmente, no se discute allí como por estas tierras.
Que grande. El rumano le señalaba diciendo que no olvidaría su cara, a modo de amenaza en caso de una posterior visita.Y la militar le decía de todo, pero en un tono casi dulce y hasta con elegancia.
Joder, ese debe ser el "concepto". Asi hasta tiene que dar gusto discutir, a ver si aprendemos algo de eso aquí.
Castillo por aquel entonces, no se muy bien de donde coño, pero robó un cenicero para la "Poltergeist". Poníamos empeño en prepararla para la vida moderna, no me cabe duda.
Pasamos por una plaza donde se encontraba un castillo muy chulo y donde nuestro amigo se sentía muy halagado cuando decíamos en voz alta nuestras observaciones...
Tampoco se quien se puso a hablar con ellas ni donde las habíamos visto antes, pero en la plaza nos despedimos de dos tías de Zaragoza.
La picoleta y la militar vinieron a la "Poltergeist". Yo no hice de buen anfitrión, pués necesitaba mi cura musical, así que cogí unos CDs míos y me desintoxiqué de las perlas musicales que escuché durante la sesión de discoteca; a mi puta bola, metido en la cabina de la autocaravana y a un volumen considerable.
Los hay que cuando nos pregunta nuestra madre"¿Cómo prefieres el bacalao?" Le contestamos que bien bajo para que no moleste.
8 y pico a.m. a dormir.
Javi y Ángel no tenían bastante y se fueron a echar unos carajillos.
Alguno recordará por un post anterior a "La muchacha de los bonitos ojos expresivos".
Sin saber muy bien cómo, y trás unos cuantos mensajes de móvil, se acordó un trato extraño; ella estaba en Almería, decía que fuéramos para allí. Terminó diciendo que al dia siguiente se presentaba en Cádiz, pero que a cambio tendría que ir yo después a Almería.
Es jodido cerrar tratos cuando ni sabes cuando se han formado. Surrealismo aplicado.
Asi que me puse las alarmas del móvil para lo que se antojaba sería un día largo, a las 12 de la mañana. Pero no fueron las alarmas lo que me despertaron, aparte de que me acosté con el móvil abierto, lo que imposibilitaba que se activaran las alarmas, fué el comentario de Castillo, que dormía al lado mío, lo que me rescató de las garras de Morfeo :
-¿Has visto el hostión que se ha metido?
-Ande cualo?...
Y allí estaba él, intentando conciliar el sueño. El Yamasaki de las autocaravanas; Javi.
Llegó más ciego que un piojo, junto con Ángel.
Se subió a la litera que había encima de la cabina del conductor. Una mochila que trató de apartar para que dejara de molestarle. Un error de cálculo y...un hostión que te pasas...Suerte que no pilló a nadie en su caída hacia el suelo.
Más tarde le curarían la herida que se realizó por debajo de la rodilla; dos puntos de sutura y seis de aproximamiento, creo.
Dice mucho de él que se despertara después, viera la sangre y se preguntara como cojones se lo había hecho...
Ángel despertó más tarde y contó algo acerca de una profesora de Lengua que les había estado emborrachando en aquellos momentos de la mañana en que el Equipo Juan se redujo sólo a un dúo en las tabernas.
Con Pere y Castillo me encaminé hacia una terracita, ávidos de recibir al mediodía con nuestro primer carajillo.
Allí nos ofrecieron hachís de una manera harto natural.
Aprovechamos para cargar los teléfonos porque en nuestra jodida "Poltergeist" no podíamos hacerlo.
Justo llamó "La muchacha de los bonitos ojos expresivos", que a partir de ahora será Mar, por ahorrarme tinta del teclado...cuando mi móvil se estaba cargando. dentro del garito. Recuerdo aquel tipo saliendo afuera y gritándome:
-Tan llamando al puro Heavy Metal !!
Menos mal que tengo algo suave como melodía, Axel Rudi Pell, si no desconozco como me hubiese definido.
Acordamos en vernos depués de comer, que se dirijian a Caños de Meca, población cercana a la de donde nos echó la policía.
Aún hubo tiempo antes de comer para no encontrar ni una jodida panadería abierta y tener que mendigar pan por los bares como niños desamparados. Gente maja la de los restaurantes; nos dieron pan y no nos cobraron.
Trás la comida partimos hacia aquel pueblo. Justo antes de proveer de Vetadine al herido que llevábamos en nuestra "Poltergeist", el mismo Javi fué a tocar una ventana que se nos olvidó cerrar en parado.
A día de hoy, la ventana reposa en algún kilómetro de la autovía que pasa por el puerto de Santa María.
Javi se había propuesto aquel dia ser una especie de "Rey Midas de la destrucción", todo lo que tocaba lo jodia, incluso su propio cuerpo.
Daba mucho miedo.
En ese preciso instante fué cuando fuímos conscientes de que los 600 euracos que habíamos depositado cómo fianza se esfumarían cual ventana por la carretera...

La playa de Caños de Meca.
De nuevo, un llamamiento al optimismo.
-Caños de Meca debe estar de puta madre.
Pues si. Bello lugar. Allí habíamos quedado con Mar y otra amiga también almeriense.
Una playa de ensueño. Aguas frías las del Atlántico, pero aquél sitio era espectacular.
Relajación absoluta. Y las consiguientes cervezas, claro.
Poco a poco el atardecer dejaba su plaza a la noche.
A la autocaravana a preparar la cena, y ahora éramos ocho.
El grueso de Equipo fué andando unos veinte minutos hasta la "Poltergeist". Javi que estaba herido, y yo que soy un jeta, marchamos con las almerienses en coche.
Lo anoto porque en un momento dado, Mar se despistó y arrancó el coche cuando Javi estaba a mitad de entrar en el vehículo; "paraparapara,hostiahostiahostia...que sólo me falta ya esto"...
Pero el Yamasaki de las autocaravanas no sufrió un nuevo percance.
Cenita de migas indigestas con huevo.Ambiente estupendo y hasta música en la "Poltergeist".
Partida de póker en plan profesional, con fichitas y todo.
Estábamos en una zona de acampada muy rara. De trapicheos varios. Unos punkarretas paseaban con carros de niños y hablaban sobre "cargamentos" y "coca".
Algún que otro coche hacia paradas allí que duraban muy pocos minutos...
Incluso vino un tío a ofrecernos gasoil!
No seremos mal pensados y no aseguraremos que habia drogatas por doquier. Quizá era un campamento judío y estaban celebrando el "Yonkipur"...
Cómo despedir la crónica de hoy sin dar las gracias a un tipo adelantado a su tiempo, Castillo.
Ese personaje que es capaz de introducirse miles de objetos voluminosos en la boca, de tirarse a lo kamikaze envuelto en papel de burbujas a ver que pasa...pero preparado para tener en la "Poltergeist" una tienda de campaña de las que se extienden solas, que cuando nadie aconsejaba plantarla allí,ni entendía exactamente el fin, Castillo, con una mirada cómplice y a voces de "que se me escapa" la asentaba allí, para mayor gloria de Jinete...
Cómo si se lo hubiese dictado el mismísimo Lucano.
CONTINUARÁ...