martes, 11 de agosto de 2009

El aragonés errante y la no visión de las piraguas fantasmas

En tiempos de Carlos V fué cuando comenzó a usarse, y por motivos evidentes, la expresión "poner una pica en Flandes".
Curiosamente ha perdurado hasta nuestros días como sinónimo de realizar alguna acción costosa y difícil.
Anteriormente expresiones como "meter una lanza en Orán" hacían alusión también a cualquier tipo de trabajo que se antojara complicado.
En la actualidad, yo optaría por frases como "llevar a un Buitako a una verbena" para indicar que algo es tremendamente sencillo y que requiere muy poco esfuerzo.
No es para menos...
Con ese afán conquistador que nos caracteriza, partímos hacia Ribadesella la tarde del viernes pasado.
Viaje, no sin sobresaltos, por los frecuentes atascos. A 50 kilómetros de llegar al destino, uno monumental.
Decir que la velocidad adoptada entonces era de crucero, sería remontarse a tiempos en que todo conocimiento de navegación se empleara sólo en charcas. Hora y pico para avanzar 1 kilómetro...
Fué cuando nos encomendamos al GPS de Don Enrique, no sin cierto escepticismo, (ya se sabe de la abreviación"Guiarte Por Sendas"...) y aquel cacharro nos indicó una ruta alternativa con 30 kilómetros de más de recorrido.
Salímos por el siguiente desvío; viendo cómo estaba el percal, era lo más sensato.
Creo que nos metímos por carreteras que nadie visitaba desde que las crearon los romanos, zigzagueantes tramos en los que no sabías si te mareabas o es que se te estaba separando la cabeza del cuerpo, pero feliz y finalmente, llegamos a Ribadesella.
Era tarde de cojones, torno a las 11 de la noche. Recuerdo frases como "esto de día tiene que ser la hostia" , "Ya verás como choquemos con un oso" o "Si se avería el coche, ¿los lobos sabrán de mecánica?", como fiel reflejo a la situación durante el trayecto.
Pero aquella noche no hubo necesidad de improvisar un taller de reparaciones en ninguna cueva y por fortuna allí estaba, el hostal Puente del Pilar. Un lugar muy recomendable.
Segunda ocasión en que lo visito, y que se merece todas mis alabanzas.
Foticos de muestra :

Acogedor, y la familia que lo regenta, excelente en el trato.
Un jardín bien cuidado, en el que abundan flores de profunda fragancia y donde la sola observación del medio te transmite tranquilidad y sosiego. Y no, ni poseo acciones del hostal ni habíamos llegado hasta allí con semejante propósito.
Así que, a cenar algo rápido que nos tendremos que ir de juerga...
Eramos conscientes de nuestra condición de clientes que llegan con mucho retraso y a horas intempestivas, con que no exigimos más que un bocata de cualquier contenido para saciar nuestro apetito.
Claro ejemplo del trato recibido fué el concepto que nos mostraron como "algo rápido"; huevos fritos, patatas y un entrecot que parecía sacado de una celebración vikinga. Y vinico fresco.
La fortuna nos sonreía. Lo hizo antes también cuando a última hora llamó Kike al hostal y le dijeron que casualmente tenían dos habitaciones de gente que les había fallado.
Como vulgarmente se dice "no hemos visto a nadie". Curiosa frase también que a saber de donde proviene. ¿La acuñarían los piqueros desertores a su vuelta de Flandes?...
Porque el pueblo era una jungla humana; coches aparcados en el más completo desorden e invadiendo partes de la carretera. Tiendas de campaña amontonadas que sugerían menos comodidades que las de un campamento de refugiados en temporada alta. Cristales en el suelo y olor a orínes en cuanto penetrabas de lleno en los arrabales de nuestro jardín idílico...
Queda claro que otra famosa frase como "Donde fueres, haz lo que vieres", en ocasiones llega a puntos en los que pierde su encanto. Frase que quizá venga de los piqueros indecisos en su deserción y que regresaban de Flandes siguiendo a los que ya habían tomado la determinación y así volvían con la excusa más tonta...
Razón de más para plantearnos el llevar a un Buitako a una verbena.
Y en esas estuvimos los cuatro de marras dándolo todo. Don Enrique, Sara, Isaca y yo mismo.
Muchas barras donde perderse. Variedad en la música y genial ambiente.
La primera botella de sidra, creo que en la barra más rockera que había.
Después debímos de visitar la totalidad de garitos que allí se encontraban.
Nos medio establecimos en la barra de la Blossom (me recordaba al personaje en cuestión, y algún nombre teníamos que darle al punto de control que habíamos escogido en caso de desorientación). Con el cubano-asturiano escanciador de las alturas como personaje destacado en nuestra ardua labor de observar e intentar hacer menos la risa a la hora de servirnos, supongo.
Otra camarera, que creo también era cubana, nos hizo una demostración de profesionalidad llevada al límite, cuando al darnos las vueltas de dinero tropezó, casi dona desinteresadamente sus dientes para adornar la calle, y que trás una pérdida momentánea de su imagen, lo siguiente en aparecer fué su mano, poco a poco sobre la barra y con el billete ligeramente arrugado. Yo creo que si la hubiéramos grabado en video, su futuro laboral estaría asegurado de por vida.
Porque se puede beber sidra, pero que nunca falte la actitud jotera.
Ni la publicidad subliminal. Caricaturizando doblemente a Juako...
Si yo tampoco lo dudo, mucho mejor que salga el litro que no mi cara.
Ella es Blossom. Bajo una apariencia de tipa dura se encontraba una moza dulce y simpática.
Aunque a Don Enrique mi apreciación pueda parecerle inapropiada, cuando él le decía de posar juntos en una foto y a ella no le daba la gana.
Extraño, por otra parte. Quizá se debiera a cuando lo vió partirse la caja cuando la otra camarera trataba de recompenerse en el suelo trás la caída...
Aún pasamos por un garito donde hicimos amistades la anterior vez en Ribadesella, pero no les vimos. Por falta de su presencia claro, que no por nuestra manifestación etílica.
La noche ya alcanzó los momentos más dicharacheros, hablando con gente por aquí y por allá.
Recuerdo unas mozas en cuestión que eran justo del pueblo de al lado de mi padre, en el Bierzo. Mira que casualidad.
En un momento dado, Isaca y Kike se retiraron a dormir. Sara y yo aún estuvimos un rato de farra.
Yo no iba guaza del todo. Otra famosa frase como recurrencia; "No tío, pero que controlo". Frase que quizá hizo famosa algún carcelero de piqueros desertores cuando éstos le recriminaban si acaso él no era un trabajador como los demás...
Más tarde recogida hacia el hostal en todas sus variantes, pués había siempre alguien que se empeñaba en tener más cerca el suelo...
Trás girar por una calle y encontrarla vallada, no sin meditar unos instantes; ¿Las cerrarán a alguna hora en concreto? Nos dimos cuenta que aquello era un lugar de camping para tiendas de campaña, entonces rectifícamos sabiamente el camino.
Hostal, 9 de la mañana, a dormir.
Como despertar al día siguiente?, pues como viene siendo ya habitual, Kike vociferando a toda la manada y pasadas sólo 4 horas de descanso, con frases tan célebres como "A almorzar" ó "Habrá que ir a la playa o qué?"...
Así sea, porque él no va a parar...
Paseíco de los que sientan bien en la playa. Acomodo en terracita y cerveza como desayuno. Recuerdo que desperté pensando en café...
Fué cuando tuvo lugar el episodio del borrachín dormido. Pobre mozo...
La marabunta de frikys y las fotos con él.
Nosotros, con el stress propio que puede inducirte el saber que quedaste el día anterior para comer fabes en el hostal y que se nos estaba haciendo un poco tarde.
Asi que regreso al lugar donde antes despertaba a todo Dios un desalmado.
Caras de sueño evidentes y clarividentes. En el contexto de que ya sabíamos lo que nos podía deparar aquel nuevo día...
Las fabes. Si digo que eran la Ostia, estaría visitando iglesias todos lo santos días.
Aquella buena mujer del hostal, que nos atendía como una madre nos preguntó; ¿Y que tal las piragues?
-¿El qué?. Ah, aaah...pués aún no hemos visto nada...
Cierto. Acudir al descenso del Sella y nada más que vimos dos embarcaciones de esas y por la TV de algún garito y sin prestarle atención. Un típico proceder Buitako.
Como todo lo bueno se termina pagando, y aquellas fabes necesitan 7 horas de tu tiempo para poder hacer la digestión; retirada a habitaciones, algo de siesta y acicalamiento colectivo.
El atardecer ya nos empezaba a estirar de los brazos, en un acto de querernos atrapar hacia sus más íntimas entrañas antes de perder esa disponibilidad que le niega la noche... O dicho de otra forma, sobre las 7 y pico de la tarde que saldríamos del hostal. Y que teníamos sed...
Sidra, Vodka, cerveza...
Fatal desenlace, como intentaré ver más adelante.
Tengo una máxima y no es de piqueros: Si he de salir dos días seguidos de fiesta, últimamente, y sea por lo que sea, uno de esos días termino cómo los piojos.
Jinete al 50 por ciento de probabilidades en sus salidas nocturnas.
Jodido sábado.
Empezó muy bien. Rondas de garitos.
En barra Blossom ya nos tenían mucha confianza y todo.
Sobre las 22 horas, lo que parecía una suave lluvia refrescante se iba transformando en un goteo continúo e incesante que calaba hasta los huesos.
La gente normal se ponía a cubierto. Nosotros con los sombreros de cowboy animábamos las barras, aguantando el chaparrón.
¿Cómo era eso que teníamos que ver, piraguas o paraguas?
En el rato que duró, creo que Noé se habría hecho un rancho eligiendo al animal a suertes, pero resguardado y dejando su travesía quizá para el día siguiente...

Ya alcanzado un nivel de embriaguez digno de un cosaco triste que ve como el que le ha robado la mujer, apaga las llamas de su propia casa sacudiendo su abrigo favorito a la vez que lanza improperios sobre lo feo que está su caballo (que no es exageración), decido achicar el agua de mi camiseta y ras... a tomar por culo,raja en la espalda cuando iba a quitármela.
Con lo que me gustaba esa camiseta.
Me da un ataque de mala leche, veo la facilidad con la que se desgarra al estar mojada (no hay que sacar aquí frases de contexto), y empiezo a destrozarla con sádica alevosía.
La siguiente escena son unos trapos en mis manos y el comentario del camarero diciendo que pensaba que me iba a poner de color verde.
No, no era Hulk pero seguramente me aproximaba.
Don Enrique que iba bien arropado me prestó su chaquetilla.
Y entonces, además de encontrarme afectado, tenía todo el aspecto de un chulo putas, no me cabe duda.
En un momento majo de la noche, rodeados de mucha gente y de buen rollo, sentí cómo que tenía que ausentarme.
De dolor de cabeza y todo, joder, que eso siempre es al día siguiente.



Crucé el puente de camino al hostal con la insensata idea, o algo parecido que pudiera rondar a mi cerebro, de volver sobre mis pasos.
La conciencia me habló y me vino a decir "Si debe dar asco verte. Menuda la que llevas encima"...
Y seguí caminando hacia adelante.
Me detuve en un puesto de bocatas. Donde si recuerdo que aquel hombrecillo parecía sorprendido cuando le pedí uno de lomo y otro de chorizo, y me fuí de allí en un mano a mano, mordisco de uno y de otro.
"Hay gente que verdaderamente está muy sola" debió pensar.
Varié el recorrido, no se muy bien cómo y llegué al hostal caminando por la carretera principal, por el arcén, eso sí.
Serían sólo las 2 de la mañana, cuando me tiré en la cama como un manatí herido o un piquero decapitado, que se yo...
Luego supe que los otros tres hicieron cada uno la guerra por su cuenta. Llamadas a móviles, puertas que se dejan abiertas, como la mía...
Pero los tres llegaron a horarios distintos y estuvieron con distinta gente. Típico Buitako también.
Un domingo saludable como jornada para la reflexión.
4 y pico de la tarde nos desplazámos hasta Somo, en Santander.
Trás comer unas bandejas de chuletillas y marisco en un garito nada despreciable, a mí me tocaba currar porque a los padres de Kike les faltaba gas en una máquina de aire acondicionado del apartamento.
Casi ni me acordaba ya. Pero la bombona, los manómetros y la báscula en el maletero me refrescaron el recuerdo.
Después de lo cual, me comentan que hay unos vecinos que también requieren mis servicios.
"Un conocido instalador, que nos hizo la instalación y..."
Madre mía, no he de ver algo más chapucero en la vida. Un babuino frigorista en prácticas y con una venda en los ojos habría hecho una instalación más fiable.
Tuercas no pretadas, falta de gas, tuberías desafiando la gravedad...
Me dicen que el terrorista de los aires aún tenía que volver a conectar cables y demás.
Pues yo no seré el que pierda demasiado tiempo porque tenemos que volver a Zaragoza.
Esa gente tan entrañable que siente que ha pagado tus servicios por el hecho de ofrecerte un café... De esa clase de gente que despertaría el buen hacer de los piqueros, en definitiva.
De vuelta a ciudad de orígen sobre las 10 de la noche.

lunes, 10 de agosto de 2009

Descenso del Sella y promoción para la Juerga. El acercamiento fotográfico.

¿Por qué abrir el post con una ilustración de luchas entre guaraníes y bandeirantes?
Sencillo. Trás estar este fin de semana en Ribadesella, en su 73 edición del famoso descenso del Sella, la imagen puede despertar la misma familiaridad para mis recuerdos.
Una delegación de la tribu Buitaka viajó hasta el lugar y...no vímos una puta piragua. ¿Realmente existe aquel río?
971 participantes dicen las crónicas que estuvieron dándole al remo por allí.
Nos lo creeremos.
Aquel pueblo era un gigantesco hormiguero en el que abundaban las barras en la calle, las ganas de jarana, y en donde plantearse tomar la noche con cautela era la más inverosímil de las utopías. Mientras intento recuperarme del evento de las embarcaciones fantasmas, dejaré en el blog alguna instantánea.
Cuatro individuos, cuatro cámaras. Hay que joderse todo el material fotográfico que se puede reunir.



La última, la del Isaca. Creo que es la única que no está retocada con el Photoshop, de ahí que en el resto se aprecie cómo el líquido acierta a caer en el vaso.
Importante también la expresión de mandril que puede apreciarse trás su espalda...
Éste nos dijeron que era cubano y asturiano en adopción. Creo que sólo nos servía a nosotros así, desde lo alto. Seguramente por el ridículo que hacíamos espantoso a la hora de escanciar la sidra.
Momento fabes.
En la barra de la "Blossom". Así bautizamos a la camarera del lugar, que era uno de los puntos de encuentro en caso de pérdida o deterioro...
A Don Enrique le parecía un tipo muy entrañable. Una infancia difícil, supongo.


Con la fauna de la noche.
Es que ya era la 3º vez que le dije que no quería flores.
Sábado noche, medio tajada ya y lloviendo insistentemente. Una mujer parada en medio de una plaza cuando todo el mundo se ponía a cubierto...La pregunta era evidente; ¿Estaís rodando algún anuncio o haces de contacto para un agente secreto?
En el chiringuito de playa yacía un borracho. Pero había mucha , pero que mucha gente, dispuesta a incordiar. Entre ellos puede distinguirse a Kike. Cuando el tipo de la cogorza rampante se despertó, sólo estaba Don Enrique a su lado, quíen le había puesto un cigarro en la boca y otro en la oreja. El primero se le cayó del susto, a lo que nuestro amigo le inquirió; "Debes de tener otro detrás de la oreja"...

Puente de fin de semana.
El mar, idiota, el mar...

jueves, 6 de agosto de 2009

Canción de la semana

El Facebook decididamente es una caja de sorpresas.
Hoy tenía una solicitud de amistad y el caso es que el nombre me sonaba. Pues resulta que se trata de Gonzalo Ledesma, virtuoso guitarrista argentino , que ha grabado y girado, nada más y nada menos que con Adrián Barilari, el cantante de Rata Blanca. En aquel albúm también participó gente de Nightwish y de Stratovarius, vamos, que todo un buen cuadro.
Tiene además una banda llamada Brokenheart, cuyo disco ha sido editado en España.
Internet hace que hagamos el mundo mucho más pequeño de lo que es. Y herramientas como el Facebook permiten descubrir como gente que aparentemente nos parece inalcanzable, muestran ahí su lado más humilde.
Está claro que la buena música une.
Así que la canción de la semana que aporto es un tema compuesto por él para el disco en solitario de Barilari. Es en directo y deja a las claras lo que es capaz de hacer con la guitarra.
La canción, "Amo de la oscuridad" :

martes, 4 de agosto de 2009

En la Costa de los mosquitos

Algún día los mosquitos de San Carlos de la Rápita sufrirán una mutación y terminarán teniendo este aspecto.
Camino llevan. Y al parecer también una especie de sulfatadora donde almacenan la sangre cuando te pican; porque no es normal las marcas que te dejan.
Claro, que tampoco se de que me extraño cuando más abajo tenemos la prueba irrefutable de que en aquellas tierras también habita el yeti.
Un paraíso para la criptozoología, no me cabe duda.
Fué un fin de semana en el que nos atiborramos de cervezas y comida del Mercadona, a partes iguales, y en el que desafíamos a la propia convivencia en el apartamento de Sara. Además de ella, Dani, Isaca, Kike y yo completábamos tan singular elenco.
Sin olvidar al ser más correcto y formal de los que allí se dieron cita, Mou.

¿Éstas latas de birra cogemos? Oye, ¿que pone? "clásica", pués la de toda la vida. Y no fué mala elección.
Quien me lo iba a decir, viernes, y al caer la tarde, en marcha hacia el club de tenis.
En la terraza de aquel sitio donde parecía que de un momento a otro iban a hacer acto de presencia Brandon y Brenda Walsh; dos jarricas de Voll Damm nos tomamos cada uno para abrir apetito.
Ya en el apartamento, y abandonando la idea de volver por la mañana a aquel lugar para hacer nuestros pinitos con el padel, cena ligera a base de macarrones, salchichas y hamburguesas, aderezadas con una sorprendentemente buena salsa chimichurri. Y tinto de verano y sangría.
Bienvenidos a la excesiva relajación que siempre nos brinda la playa.

Lo de los cigarritos de la risa fué una mala idea, al menos para mí. Y prometí no volver a probarlos al día siguiente...
Se supone que todavía duraban las fiestas en el pueblo, comenzadas una semana antes, pero viendo el grupo que actuaba en esos instantes junto al mar, más parecía que el ayuntamiento trabajara a marchas forzadas para darlas por terminadas de una santa vez.
Noche de juerga en la típica zona portuaria de bares, con gente muy chick y música que apestaba.
Sigo convencido de que el día que inventaron el reggaeton dieron una cruel patada a millones de años de evolución humana. Será por eso por lo que las niñas más monas lo bailan.
Claro, que dicho punto merece aclaración aparte, porque no fuí el único que tuvo la sensación de que en San Carlos no existía mucha chica guapa. Quizás estaban de vacaciones en otro lado, pero sea como sea, si organizan en las fiestas un concurso de bellezas, casi aseguraría que declararían el premio desierto.
Quisiera dejar constancia de que fué una opinión generalizada, y que nos chocó bastante.
Lugar indicado pués para parejas celosas.
Vodka con limón y Voll damm. Y así pasaba la noche.
Oír al Banderas con Los Lobos fué el tema más reseñable. Y menos mal que no quería centrarme demasiado en la música, pero claro, cuando te torturan...
Volvímos al apartamento, que hay quíen todavía hoy se preguntará cómo. Los más osados nos metimos entre pecho y espalda una tractorada de macarrones y donde más tarde tuvo lugar el famoso episodio del yeti. Si el avistamiento de tan increíble criatura fué en torno a las 7 y pico de la mañana, la hora de movilización del campamento base sería sobre las 13.30 de una calurosa mañana de sábado.
Prevía reserva solicitada días antes, partímos hacia un restaurante situado entre San Carlos y Amposta. Cuyo nombre fuí incapaz de leer por ningún sitio, pero un lugar de los que dejan huella y, el estómago a reventar.
Don Enrique avisando que la paella estaba lista a Jinete fumeta.
Que decir del arroz a la vieira. Hay ocasiones en las que las fotos hablan por si mismas :


Cojonuda. Aún tuvimos la absurda idea de acompañarla con ensaladas y creo que con alguna cosa más. Es lo que tiene el ponerte a escribir sobre el finde dos días más tarde...
Terminamos completamente hinchados, y para más inri hicimos el viaje de regreso enlatados los cinco individuos en el coche de Dani, con una asfixiante sensación de que debíamos salir de ahí cuanto antes.
No en vano, trás aquella paella no volví a comer nada más hasta pasadas 24 horas. Como la mejor de las recetas, la Voll damm pasó a ser entonces mi automedicación...
Tratamos de encontrar un garito que indicaba Kike y que le habían hablado maravillas de él (hasta el punto de compararlo con el Buitaker) ,pero fué imposible dar con su paradero. Y bien sabe Mañitú que lo intentamos. El café que nos echamos después podíamos apreciarlo como dulce, en comparación con la camarera amargada que regentaba el siguiente bar.
Porque luego dicen que yo hablo bien de todo el mundo, pero no. Que también existe gente muy desaboría y ese fin de semana parece que alguien trató de ponernos todo un campo de pruebas...
Anduvimos más tarde con Mou en una playa de las que anuncian no estar vigiladas; allá donde la moralidad pierde su jurisdicción.
Aún echamos unos cuantos bañicos bajo un cielo plomizo sin sol y que casi amenazaba con lluvia. Curiosa la actitud de Mou, que se empeñaba en perseguir a barrigudos que por allí paseaban, cuando no se sacudía el agua sobre parejas que estaban sentadas.
Un par de horillas allí.
Después jornada de piscina en apartamento. Tarde de chistes malos y de "clásicas" sobre césped. Un stress...
Luego cena de la que no probé bocado, y el consiguiente acicalamiento y de vuelta a la batalla nocturna.
Y menuda manera de empezarla.
"Vamos a un garito cualquiera que hay que comprar tabaco"...
Más abajo, el resultado.
El garito era muy parecido al que estuvimos en Santander en un concierto de Juako y de tan infausto recuerdo (el garito, por supuesto).
Más pijo que una cubitera con lazos, pero bueno, no nos trataron mal.
La pena, que no tenían tabaco.
Todo un misterio aún sin resolver; en San Carlos era jodidísimo hacerse con tabaco. Era como si estuvieran de pleitos con Tabacalera. No tenían en ningún lado.
Volvímos al mismo extraño garito del reggaeton. Gorroneando lo que podíamos con el tabaco.
Allí podías encontrarte por ejemplo, a una especie de Luis Cobos de discoteca, con su pelo canoso y su uso inadecuado de estupefacientes más que evidente, al que pedí un cigarro, que me dió un beso en la cara, presentándose, luego una china de hachís como una pelota de futbolín, un librillo de liar y finalmente el ansíado cigarro. Que encendí y trás ello le devolví todo, menos el beso, claro. Creo que si me hubiera quedado con el resto de útiles, tampoco hubiera dicho nada.
O a una supermegapija con mucho más aspecto de enviada del infierno que de ente algo inteligente, a la que pedí amablemente un pitillo y no se dignó ni a mirarme a la cara, si no contestar con una sonrisa falsa al vacío. De esas que hacen cerciorarte de que no alcanzas su aparente alto nivel socio-cultural.
Una Barbie de discoteca, que por ser finos y no ocupar espacio con expresiones innecesarias, sólo diré que si la hubiera encontrado en plena calle, con 20 macacos sometiéndola a toda clase de vejaciones, yo...hubiera ido a comprar cacahuetes.
Pero gente maja siempre hay. Como el tipo de San Sebastián que me indicó que a pesar de estar la máquina de tabaco jodida y precintada, alguna marca cuando le daba la real gana, si que la suministraba. Gracias a la información, el problema del tabaco quedó subsanado.
A pesar de los pesares, y de la música estridente, lo pasamos bien. Y volvieron a hacerse las tantas.



Ya ni recuerdo si fué esa madrugada o la del día anterior la que fuímos a bañarnos a la piscina antes de dormir...
Y es que el jardín de los apartamentos inducía a pasar allí bastante tiempo :

La última instantánea pertenece al domingo. Ahí no se estaba trazando ningún plan; es que había unas mozas en topless que parecían hacer más llevadera la resaca.
El domingo de resurrección. Comida de langostinos a la plancha, últimas incursiones a la piscina y llegada a ciudad de origen a las 22 horas.

Aria Nocturna en Sol Sostenido

Espectacular controversia entre la comunidad científica.
Mientras expertos en criptozoología alzan la voz e intentan arrojar algo de luz sobre el asunto, científicos de todo el mundo tratan de contactar con Jinete del viento para que se pronuncie y confirmar así, si no se tratará de un montaje lo que se muestra en las siguientes imágenes.
Desde aquí puedo decir hoy al mundo que el documento no ha sido manipulado.
Aprovecho para hacer un llamamiento a las partes interesadas y rogarles que desistan de su labor de encontrar al Yeti en tierras tibetanas.
No señor. La criatura por fín ha podido ser hallada en su habitat natural, mucho más cercano y no en zonas tan recónditas del planeta como se creía de antemano.
Pido disculpas así mismo por la confusión que pudiera despertar (nunca una expresión estuvo más acertada),pero al Yeti, al que sólo conocíamos como animal de leyenda, se le pudo filmar en el término municipal de San Carlos de la Rápita el pasado fin de semana.
Si usted sufre de alguna insuficiencia cardíaca, le aconsejaría que no visualice el vídeo

El tema es que yo me había hecho la cama para dormir abajo. Que Don Enrique intentó subir a la litera y se cayó, con lo que decidió reposar en un sitio más acogedor.
En la cama de al lado, el Isaaca yetiando, y Kike siguiéndolo por lo bajo...
Que Sara, Dani y yo veníamos de almorzar de la terraza.
Mi imagen diciendo "Hijo de puta" creo que refleja la situación muy bien.
Como las palabras de Dani; "Suerte, Elías, suerte".
O aquella frase cuando acaba el vídeo, que lástima salga cortada; "Menos mal que dejamos la ventana abierta" - "Porque éste cabrón va a terminar con todo el oxígeno", debería seguir...
Si es que yo creo que hasta se abría y cerraba la puerta con cada ronquido.
Y que luego hablen de mí...Si soy un angelico.
Un querubín, todo un sufridor pasivo de las "Arias Nocturnas".
Parece una teleserie desde el principio. ¿Soy el único que se imagina un "Tele 5 presenta..." cuando entramos al cuarto?